António Costa: "Esperamos serenamente a que la CE haga su evaluación"

El primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, dijo hoy que su Gobierno concluyó el trabajo de reformulación presupuestaria que le competía y comentó que ahora esperan "serenamente" a que la Comisión Europea (CE) evalúe las medidas de los presupuestos de 2016.

"Esperamos serenamente que la CE haga su evaluación (...) Nosotros concluimos la parte que nos compete", manifestó Costa a los periodistas desde Évora, a unos 160 kilómetros al este de Lisboa.

Bruselas ha pedido esta semana "medidas adicionales" en los Presupuestos de 2016, pues, en el borrador inicial, Bruselas consideraba que Lisboa estaba en riesgo de incumplir las exigencias que marca la legislación europea sobre déficit.

Costa adelantó que mañana se aprobará el esbozo de los Presupuestos de 2016 en Consejo de Ministros y anunció que pasará posteriormente al Parlamento para su debate y votación, el 22 y 23 de febrero.

Hubo "un trabajo muy positivo", de "gran esfuerzo" por los equipos de técnicos de Lisboa y Bruselas, apuntó el primer ministro.

Lo más importante, añadió, es que este Presupuesto de 2016 "da la vuelta a la página de la austeridad y mantiene a Portugal activo en la zona euro", pues se trata de un documento fiscalmente "responsable", adujo.

"No me quiero anticipar a comunicar decisiones que corresponden a la CE", respondió Costa, quien no desveló qué nuevas medidas de ahorro se incluirán en el Presupuesto de 2016 para cumplir con la reducción de déficit exigida por Bruselas.

En su primer documento, Lisboa presentó un esfuerzo de reducción de déficit un tercio menor al exigido por la CE.

Se especula que el Gobierno socialista agrave tasas indirectas a la gasolina y suba impuestos a la banca, ya que se supone que descartará aumentar impuestos en el trabajo o en las pensiones.

El Ejecutivo de Costa gobierna gracias a un pacto parlamentario con la izquierda radical del Bloque de Izquierda y del Partido Comunista Portugués (PCP), con los que se comprometió a revertir la austeridad y a no gravar ni a los trabajadores ni a los pensionistas.

Con el indispensable respaldo de ambas fuerzas, se han promovido la devolución de los recortes salariales a los funcionarios públicos, la subida modesta de las pensiones más bajas y la eliminación de un impuesto extraordinario en el 90 % de las nóminas.

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