Santander redobla su apuesta por Brasil justo cuando la morosidad alcanza niveles récord

Los bancos de Brasil, entre ellos Santander, se enfrentan a un fuerte incremento de la morosidad que va air a peor

La morosidad se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación para la banca brasileña, y por extensión para Santander, uno de los grandes bancos que operan en el país.

Esto sucede justo después de que el banco cántabro haya elevado su apuesta por Brasil, con la compra del 10% a minoritarios que no está en manos de la entidad.

Los impagos de los créditos al consumo alcanzaron un récord del 5,6% en mayo y se mantuvieron en ese nivel en junio, en un escenario marcado por unos tipos de interés que siguen entre los más elevados de las grandes economías, según informa Bloomberg.

El deterioro de la calidad crediticia llega además en un momento especialmente incómodo no solo para Santander Brasil, sino para sus principales rivales, como Itaú y Bradesco, que afrontan la segunda mitad del año con pocas expectativas de que la situación mejore a corto plazo.

Tipos de interés al alza en Brasil

El principal problema está en el precio del dinero. La tasa Selic, el tipo de interés del país que fija el Banco de Brasil, lleva cuatro años por encima del 10% y las expectativas de una relajación rápida de la política monetaria se han ido enfriando.

El Banco Central de Brasil recortó recientemente los tipos en 25 puntos básicos, pero dejó pocas pistas sobre cuándo podrá volver a actuar. La cuestión es que el emisor no lo tiene fácil para seguir flexibilizando su política monetaria, pues las presiones inflacionistas cada vez son mayores y se han visto agravadas por la subida del petróleo.

Las previsiones del mercado reflejan este cambio. A comienzos de año se esperaba que la Selic terminase 2026 en torno al 12,5%, mientras que ahora las estimaciones apuntan a niveles cercanos al 14%.

Los impagos superan incluso los de la gran recesión brasileña

La evolución de los impagos es especialmente preocupante por su dimensión, que supera las cifras registradas durante la profunda recesión que vivió la economía brasileña entre 2015 y 2016, e incluso la morosidad alcanzada durante la pandemia, cuando el Banco de Brasil se vio obligado a llevar los tipos de interés hasta mínimos históricos.

Según Gustavo Schroden, analista de Citigroup citado por Bloomberg, es poco probable que los indicadores mejoren durante lo que resta de 2026 e incluso podrían deteriorarse todavía más en 2027.

Además, este experto considera que las transferencias de renta y determinadas líneas de crédito subsidiado han aportado liquidez al sistema y han evitado por ahora un problema todavía mayor.

Pero esa resistencia tiene límites. Las obligaciones de pago vinculadas a créditos ya consumen alrededor de un tercio de los ingresos mensuales de los hogares brasileños, una proporción que también se encuentra cerca de máximos históricos.

Santander Brasil ya nota la presión

Este es el escenario en el que los principales bancos del país están presentando sus resultados del segundo trimestre.

Santander Brasil, el primero de los grandes bancos en publicar sus cuentas, registró una caída del beneficio y mostró un tono más prudente sobre la evolución del negocio.

El cambio de discurso es significativo. Un análisis de las últimas conferencias de resultados llevado a cabo por Bloomberg, muestra que los responsables del banco habían mantenido durante varios trimestres un optimismo moderado, pero ahora reconocen que la persistencia de los tipos elevados retrasará la recuperación de la rentabilidad ajustada por riesgo.

El director financiero de Santander Brasil, Carlos Muñiz, reconoció que no espera una mejora significativa de los márgenes durante el resto del año y situó una eventual recuperación más cerca de comienzos de 2027 que de finales de 2026.

Brasil se convierte en el punto débil de Santander

El deterioro del crédito es relevante para Banco Santander, que tiene en Brasil uno de sus principales mercados internacionales.

La filial brasileña obtuvo 1.093 millones de euros de beneficio ordinario durante el primer semestre, un 4,8% más en euros constantes, y elevó ligeramente su rentabilidad hasta un RoTE del 14,5%. Sin embargo, el precio que está pagando por el riesgo continúa siendo elevado: el coste del riesgo se situó en el 4,14%, muy por encima del 1,15% registrado por Santander en el conjunto del grupo.

De hecho, Brasil fue señalado por los analistas como uno de los puntos menos brillantes de los últimos resultados del banco. Jefferies destacó que España, Reino Unido y Estados Unidos presentaron una evolución favorable, mientras que Brasil quedó rezagado debido al complicado escenario macroeconómico.

Estos expertos destacaron tanto unos resultados inferiores a lo esperado en distintas líneas de la cuenta como el tono especialmente prudente de los gestores respecto a la calidad del crédito. La reacción del mercado fue contundente y las acciones de la filial llegaron a caer un 7% tras los resultados.

La situación resulta todavía más relevante porque Santander ha decidido elevar su apuesta por el país, justo cuando la morosidad está por las nubes. El banco anunció una oferta de hasta 1.900 millones de euros para adquirir el 10% de Santander Brasil que todavía está en manos de minoritarios, una operación planteada cuando la filial cotiza cerca de mínimos de la última década.

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