IBEX 35: el riesgo aumenta por los falsos rebotes

El IBEX 35 se ha montado en una montaña rusa que tardará tiempo en culminar su viaje

El rebote que vivió el IBEX en la sesión del miércoles fue un espejismo. Como el del lunes. A renglón seguido el indicador respondió con más caídas.  

Es su comportamiento habitual cuando se enfrenta al inicio de una grave crisis. Lo vimos en 2008 y también a finales de febrero y principios de marzo de 2020, antes de que se declarara la pandemia. 

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Cuando el índice detecta que se enfrenta a algo desconocido, pero cuyo impacto todavía no se puede medir, suele montarse en una especie de montaña rusa, alterna subidas y bajadas durante un tiempo hasta que confirma el alcance del riesgo que tiene delante. 

Descarrilamiento o fin del viaje 

Si la noticia es negativa, descarrila, como sucedió cuando se declaró la pandemia. Y si es positiva, da por terminado ese ajetreado viaje. 

Pero por medio, las subidas, los rebotes, pueden llevar al inversor a un estado de euforia que no se corresponde con la realidad. Por regla general, esos rebotes suelen ser falsos, confunden a los inversores.  

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Creen que el problema está resuelto un día de fuerte subida, como sucedió el miércoles, y al siguiente se encuentran con un desplome en toda regla.

Un mercado para inversores con experiencia 

El mercado está ahora mismo para inversores experimentados, para traders que saben navegar en estas aguas revueltas. Porque son días de mucho ruido bursátil, de noticias que no siempre son fieles a los hechos. 

Los gobiernos se juegan tanto con la recuperación económica que está en marcha que van a hacer todo lo posible por evitar dar un paso atrás, aunque la situación del virus invite a ello. 

La bolsa se mueve por expectativas y lo que ahora está descontando es la incertidumbre y el impacto negativo en la economía que genera la aparición de la nueva variante, ómicron. 

Los casos todavía se cuentan uno a uno 

Todavía, como pasó a principios de marzo, se cuentan uno a uno en los diferentes países los casos de contagio de esta mutación. Hasta que en unos días se pierde la cuenta y los nervios son imparables en el parqué. 

"Mientras esperamos datos fiables sobre la relativa transmisibilidad y gravedad de esta nueva cepa, es probable que el sentimiento de los inversores sea frágil", afirma Geir Lode, director de renta variable global de Federated Hermes.

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"Pensemos en la reacción al primer caso confirmado de ómicron en los Estados Unidos: un hecho inevitable, pero suficiente para acabar con la subida del miércoles en los mercados estadounidenses y en el petróleo. De hecho, la magnitud del retroceso intradía establece un paralelismo con algunos periodos especialmente difíciles de la historia del mercado", añade Lode.

La buena noticia es que los laboratorios darán datos definitivos sobre el virus y cómo frenarlo en unos días, por lo que los inversores, para bien o para mal, sabrán a qué atenerse. 

La mala es que, aunque tenga solución, los expertos no tienen muy claro el rumbo que a partir de ahora tomará la renta variable. El propio Lode reconoce que, al margen de ómicron, se puede esperar una "reacción significativa" del mercado si finalmente se produce un endurecimiento más rápido de lo esperado de las políticas monetarias.

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Aparecen las primeras previsiones pesimistas 

Además, las previsiones optimistas para 2022, que hasta ahora eran mayoría, van perdiendo fuelle. Bank of America, por ejemplo, predice que las bolsas europeas caerán un 10 por ciento el próximo ejercicio. 

Los expertos de la firma ven peligrar la inversión en renta variable por la desaceleración de las economías de Europa y por el fin de ciclo de los beneficios empresariales que, hasta la irrupción de ómicron, se habían convertido en el motor de las bolsas. 

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