Grifols se atasca en China y pone a prueba su recuperación en bolsa
Grifols supera las previsiones con sus resultados, pero la caída de las ventas de albúmina en China preocupa a los analistas
Grifols ha cumplido con sus resultados del tercer trimestre y ha superado las previsiones de los analistas en las grandes magnitudes, pero tiene un problema que amenaza con torpedear su recuperación en bolsa.
Mientras que el auge de las inmunoglobulinas ha sido el gran catalizador de los resultados, como explica Economía Digital, el negocio de la albúmina en China sigue sin levantar cabeza y su recuperación está tardando más de lo previsto, una situación que ha despertado la cautela de los analistas.
Los datos muestran que las ventas de albúmina cayeron un 13,2% durante el tercer trimestre, lastradas especialmente por el mercado chino, donde persisten la presión sobre los precios, la debilidad de los volúmenes y los elevados inventarios de los competidores.
La compañía esperaba que la situación comenzara a estabilizarse durante la segunda mitad de 2026, pero las previsiones no se han cumplido, y ahora el problema preocupa a distintas casas de análisis como Bank of America, Banco Sabadell o Renta 4 Banco.
Albúmina e inmunoglobulina, los dos negocios de Grifols con camino opuestos
Para entender lo que inquiera a los analistas, hay que distinguir entre albúmina e inmunoglobulina, dos productos que forman parte de la actividad de Grifols y que se obtienen a partir del plasma humano donado.
La albúmina es la proteína más abundante del plasma sanguíneo y su principal función consiste en mantener el equilibrio de líquidos dentro de los vasos sanguíneos, según detalla la propia compañía.
Se trata de un producto utilizado principalmente los hospitales, cuya comercialización depende de las necesidades sanitarias de cada país, las políticas de compra de sus sistemas de salud y la evolución de los precios.
Las inmunoglobulinas, en cambio, son proteínas que actúan como anticuerpos y ayudan al organismo a defenderse de las infecciones. Los medicamentos elaborados con ellas se utilizan para tratar a pacientes cuyo sistema inmunitario no produce suficientes anticuerpos, así como determinadas enfermedades autoinmunes y neurológicas.
La diferencia también tiene consecuencias comerciales. Mientras que el negocio de albúmina de Grifols tiene una elevada exposición a China, las inmunoglobulinas cuentan con una fuerte demanda en mercados como Estados Unidos y Europa, impulsada por tratamientos que muchos pacientes necesitan de forma recurrente.
Expectativas de recuperación en China
Uno de los grandes problemas que presenta el mercado de China para Grifols es que los inventarios de sus competidores siguen en niveles elevados, lo que mantiene la presión sobre el mercado y dificulta el crecimiento de las ventas.
En este sentido, Bank of America advierte de que la debilidad de la albúmina está prolongándose más de lo esperado y de que todavía existe poca visibilidad sobre el momento en el que podría producirse una recuperación sostenida.
La compañía esperaba inicialmente una estabilización durante la segunda mitad del ejercicio, pero ahora reconoce que necesitará más tiempo. De hecho, Bank of America señala que la farmacéutica no dispone de suficiente visibilidad sobre los inventarios de sus competidores para concretar cuándo podría normalizarse la situación.
Banco Sabadell también identifica China como uno de los principales focos de debilidad, especialmente por la presión sobre los precios, mientras que Renta 4 destaca que la recuperación se ha retrasado respecto a las previsiones que manejaba la compañía hace unos meses.
Ahora, Grifols no tiene más remedio que fiar sus esperanzas a que 2027 sea un año más favorable para el negocio de la albúmina. Entre tanto, pretende aplicar una estrategia parecida a la que ha empleado con las inmunoglobulinas, priorizando la rentabilidad frente al crecimiento de los volúmenes.
La deuda y la generación de caja, en vigilancia
Más allá de los desafíos que plantea China, los analistas también sigue estrechamente la generación de caja de Grifols y la rebaja del apalancamiento, dos de los argumentos que permitieron la recuperación del valor en verano.
El fabricante de productos hemoderivados cerró el tercer trimestre con una deuda financiera neta de 7.706 millones de euros, lo que deja la ratio deuda sobre ebitda ajustado en las 4 veces.
Además, el flujo de caja libre antes de adquisiciones alcanzó los 208 millones de euros durante el tercer trimestre, con un acumulado de 298 millones en los nueve primeros meses del ejercicio
Con estas cifras, y dado que Grifols mantiene su objetivo de generar entre 500 y 575 millones de euros de flujo de caja libre antes de adquisiciones en el conjunto de 2026, todavía necesita generar entre 202 y 277 millones de caja durante el último trimestre para cumplir sus previsiones.
El mercado ve margen para la recuperación de Grifols
Pese a las noticias que trajo el negocio de la albúmina en China, el consenso de analistas calcula para Grifols un precio objetivo de 14,55 euros por acción, lo que implica un potencial alcista sobre la última cotización superior al 29%.
A este respecto, tanto Bank of America como Renta 4 Banco y Banco Sabadell, mantienen una visión favorable respecto a las perspectivas de Grifols en bolsa.
Banco Sabadell ha elevado un 3% su precio objetivo, hasta los 15,50 euros por acción, lo que supone un potencial alcista del 40,9% tomando como referencia los 11 euros del cierre del 2 de noviembre. La entidad mantiene su recomendación de sobreponderar, apoyándose en la mejora operativa de Grifols y en unas perspectivas favorables para el negocio de derivados del plasma.
En la misma línea, Renta 4 reitera su recomendación de sobreponderar y mantiene su valoración en 15,30 euros por acción, lo que representa un recorrido alcista cercano al 39% desde esa misma referencia.
Bank of America también mantiene su recomendación de compra, aunque con un precio objetivo más conservador, de 13 euros por acción, equivalente a un potencial de revalorización del 18,2%. Para los analistas estadounidenses, Grifols cotiza a unas 9,5 veces los beneficios previstos para 2027, un múltiplo demasiado bajo teniendo en cuenta sus perspectivas de crecimiento.
En concreto, Bank of America calcula que el beneficio por acción de Grifols podría crecer a un ritmo cercano al 20% anual entre 2027 y 2030, apoyado en la demanda de productos derivados del plasma y en la optimización de costes.
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