ACS bajo lupa: cómo gana dinero, cuánto debe y por qué la IA da miedo
ACS aumenta su complejidad al pasar de la construcción y las infraestructuras a los centros de datos. Esta es la radiografía con la que late el valor
ACS ha sido durante años una compañía dedicada a la construcción, las concesiones y las grandes infraestructuras, definición que sigue siendo correcta, pero se ha quedado pequeña.
El actual grupo que preside Florentino Pérez se ha convertido en una multinacional con exposición global y múltiples negocios, desde la construcción hasta las autopistas, la energía, las infraestructuras digitales y más recientemente, los centros de datos.
Precisamente estos últimos activos explican buena parte de la espectacular revalorización que registró ACS durante los últimos ejercicios, pero también buena parte del castigo sufrido desde los máximos alcanzados en primavera.
Las acciones llegaron a tocar los 141,20 euros el 7 de mayo de 2026, mientras que ahora la cotización ronda los 92 euros, lo que deja la capitalización en unos 25.500 millones de euros.
Buenas cifras operativas para ACS
El castigo recibido en bolsa no está a la altura de las buenas cifras operativas. ACS cerró el primer semestre con 26.168 millones de euros de ventas, un ebitda de 1.618 millones y un beneficio neto ordinario de 510 millones, el 30% más. La cartera alcanzó los 105.856 millones de euros, después de crecer un 21% en términos comparables.
La cuestión que ahora intenta resolver el mercado es hasta qué punto el crecimiento extraordinario de los centros de datos se mantendrá al ritmo que descontaban las valoraciones.
Un grupo español que gana más dinero fuera de España
La radiografía operativa de ACS tampoco se parece ya demasiado a la de una constructora española tradicional.
El núcleo del grupo se articula alrededor de negocios como Turner, CIMIC, Hochtief, FlatironDragados, Abertis, Iridium y ACS Digital & Energy.
UBS describe a ACS directamente como un grupo global de infraestructuras apoyado en su participación de control en Hochtief, y con posiciones particularmente fuertes en Estados Unidos y Australia, grandes fuentes generadoras de los ingresos.
Turner, la joya de la corona
Pocos estrategas dudan de que Turner, la filial estadounidense, se ha convertido en la joya de la corona, la pieza fundamental para entender ACS.
Se trata de uno de los grandes contratistas de EEUU y tiene una posición privilegiada en centros de datos, pero además en hospitales, aeropuertos o instalaciones deportivas.
UBS estima que Turner podría generar en el conjunto de 2026 aproximadamente 31.700 millones de euros de ingresos, más de la mitad de las ventas previstas para todo ACS. Para 2030, la cifra se acercaría a 42.800 millones.
CIMIC, el segundo gran motor
La segunda gran pata internacional es CIMIC, que concentra buena parte de la actividad del grupo en Australia y Asia-Pacífico.
Sus negocios abarcan construcción, minería, ingeniería, energía, transporte y también infraestructuras digitales.
En el primer semestre, CIMIC registró ventas de 5.150 millones de euros y una cartera superior a 23.700 millones, con crecimiento especialmente fuerte en centros de datos, defensa y movilidad sostenible.
Fuera de estos dos mercados, ACS mantiene además una amplia actividad de ingeniería y construcción en mercados como España y Alemania (con Hochtief), con creciente exposición a movilidad sostenible, defensa e infraestructura digital.
A ello se suma el negocio de infraestructuras donde figuran Abertis, Iridium y ACS Digital & Energy.
El pastel de los centros de datos...
Es precisamente esta última filial, ACS Digital & Energy, la que ha tomado el mando de los centros de datos. El grupo ya no quiere limitarse a construir estos activos para terceros. Su estrategia pasa por desarrollarlos y financiarlos
Dos proyectos ilustran esa estrategia. El primero es Waterford, un gigantesco campus proyectado en Ohio con una capacidad potencial de 1,2 GW. ACS había invertido más de 300 millones de euros en este proyecto hasta junio y aseguró el suministro eléctrico necesario para su desarrollo. La primera fase está prevista para 2029.
El segundo es Coravel, la plataforma de centros de datos creada junto a GIP, propiedad de BlackRock. Su primer gran contrato contempla unos 140 MW de capacidad en Dallas-Fort Worth, con una opción adicional de hasta 100 MW.
Con estos planes, la apuesta de ACS es enorme. El grupo destinó alrededor de 746 millones de euros a inversiones relacionadas con centros de datos durante los doce meses anteriores a junio de 2026.
...y las dudas que genera
Durante buena parte de 2025 y los primeros meses de 2026, la exposición a centros de datos funcionó como uno de los principales argumentos alcistas para ACS.
Pero todo se torció antes del verano, cuando el mercado comenzó a cuestionarse la rentabilidad de las gigantes inversiones en inteligencia artificial, lo que disparó el escepticismo y tumbó las acciones de ACS un 35% desde máximos de este año.
Aquí está ahora mismo la historia de ACS, entre la necesidad de capear el temporal y el deseo de convencer a los expertos de que lo peor ya ha pasado.
A esta última tesis se abonan los estrategas de UBS. El banco suizo reconoce que existe una preocupación creciente en Estados Unidos alrededor del consumo eléctrico, los costes para las redes, la disponibilidad de terrenos y agua, los permisos y el impacto medioambiental de los centros de datos.
Sin embargo, UBS considera que el mercado está exagerando el impacto económico probable de estas restricciones.
Algo más cautos se muestran en Deutsche Bank. El banco alemán ha reducido entre un 2% y un 3% sus previsiones de beneficio por acción para ACS en su horizonte de tres años y ha recortado su precio objetivo desde 135 hasta 129 euros.
Una parte del ajuste responde precisamente al deterioro del sentimiento hacia las compañías expuestas a inteligencia artificial, en un contexto de rentabilidades de los bonos más elevadas
Sin embargo, Deutsche Bank mantiene su recomendación de comprar y calcula un potencial cercano al 36% desde los niveles utilizados en su análisis.
¿Tiene deuda ACS?
En el actual contexto de tipos al alza, la radiografía de ACS exige comprobar la salud de su balance.
De acuerdo con las proyecciones de Deutsche Bank, La deuda bruta del grupo alcanzará este año los 14.525 millones de euros, pero como la caja y los activos líquidos serán de 15.956 millones, la diferencia entre ambas magnitudes implica que ACS no tendrá deuda neta, sino caja neta por importe de 1.431 millones de euros.
Las cifras oficiales del grupo presentas al cierre de junio inciden en esta línea. ACS cerró el semestre con una posición de caja neta de 1.006 millones de euros, tras anotarse una mejora de 3.208 millones respecto al año anterior.
Este fortalecimiento financiero estuvo apoyado tanto en la generación de caja como en la colocación acelerada de acciones realizada en mayo por 1.703 millones de euros.
ACS utilizó ese mayor margen financiero para acelerar las inversiones sin tensionar excesivamente el balance. Esto permitió que S&P elevara el rating de ACS, Hochtief y CIMIC desde BBB- hasta BBB.
¿Quién manda en ACS?
Respecto al Gobierno corporativo, es bien conocido que Florentino Pérez es el máximo accionista, con una participación del 15% a través de Rosan Inversiones, pero lo que se sabe tanto es que la distancia con el segundo accionista, CriteriaCaixa, es de apenas cinco puntos, pues el holding de La Caixa atesora el 10,7% de ACS.
En un segundo escalón están 'los albertos', Alberto Cortina y Alberto Alcocer, quienes controlan conjuntamente alrededor del 4,77%.
Entre los grandes inversores institucionales aparece BlackRock, con una participación del 4,64%, por un 2,95% que ostenta Vanguard, y un 1,2% de Norges Bank.