PP: La renovación no admite más retrasos

Estamos publicando una serie para analizar la situación de cada partido de cara a los congresos que van a celebrar. Tras Ciudadanos, ayer, hoy le toca el turno al PP

El gran riesgo del PP en este momento es suponer que la crisis que afecta al resto de los partidos, principalmente al PSOE y Podemos, nada tiene que ver con su formación. Ante la celebración de su Congreso Nacional, los próximos 10, 11 y 12 de febrero, no debería ignorar que a su derecha están surgiendo pequeños grupos políticos, sin apenas importancia por ahora. Pero, la aparición de un líder, como José María Aznar, que pudiera congregar a todos los descontentos, podría ser en un futuro un grave riesgo para el PP, que en su preocupación por ocupar el centro ignora sus postulados más de derechas. De otro lado, por el centro se encuentra con Ciudadanos, dispuesto en su próxima asamblea a hacer una apuesta clara por el "liberalismo progresista" para competir más directamente con el PP. 

Este es uno de los problemas que debe abordar en su próximo congreso el partido de Mariano Rajoy. Pero, no sólo ese. La actitud del partido ante la corrupción es un grave handicap en su viaje al centrismo y debería adoptar medidas más tajantes para alejar tal lacra. Otro aspecto fundamental a abordar es la posición ante las autonomías históricas, principalmente Cataluña para evitar escisiones como las que sufrió en Asturias y para dar respuesta a uno de los retos que mayor tensión va a producir en el futuro más cercano a las formaciones de nivel estatal.
El Partido Popular es la formación en la que se ha producido la menor renovación y el congreso debería dar paso a una nueva generación. En esa necesidad, que reivindica un sector del partido, hay que contemplar la resistencia a que Dolores de Cospedal, secretaria general del partido, acumule otros cargos que deberían recaer en la nueva generación de dirigentes populares.

Lo peor que podría hacer el PP es ignorar estos problemas a la vista de su actual situación y las dificultades que afrontan el resto de los grandes partidos. Es importante considerar que, aunque a nivel estatal ha logrado mantener una posición que le permite gobernar, no ha ocurrido lo mismo en el ámbito autonómico y local, donde perdió muchas posiciones en las últimas elecciones sin que parezca que las pueda recuperar en un futuro cercano sin llevar a cabo una importante renovación. Si la principal conclusión del Congreso a su conclusión es el apoyo plebiscitario a Mariano Rajoy como líder del partido, el PP habrá perdido una gran oportunidad para alargar en el tiempo su control del poder y aprovechar la crisis de los partidos que le rodean. Sería un grave error que le pasaría factura a medio y largo plazo.

Si te interesó este artículo, consulta la primera entrega de la saga: Ciudadanos: Dos corrientes centristas enfrentadas

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