Los médicos defienden su praxis en el aborto de una joven que quedó infértil

Los dos médicos de la clínica privada que practicaron un aborto a una joven y los que la atendieron en el Hospital Virgen del Rocío tras sufrir hemorragias han defendido este lunes su atención a la chica, que quedó infértil, al negar que hubiera signos para hacerle un TAC antes y evitar los anticoagulantes.

Según informó a Efe el abogado de la denunciante, Mario López, los cuatro facultativos han declarado como investigados ante la titular del juzgado de instrucción 1 de Sevilla, que indaga un presunto delito de lesiones imprudentes agravadas a una joven de 23 años que quedó infértil tras abortar.

Las preguntas de la jueza y de la Fiscalía, realizadas también por la magistrada, se han centrado en determinar si el tratamiento con anticoagulantes fue acertado pese a las hemorragias sufridas por la joven -el informe del forense señala que no- y en por qué no se le practicó un TAC antes, ya que la joven acudió tres veces a urgentes tras sangrar después someterse a una interrupción voluntaria del embarazo en la clínica Triana en agosto 2016, y al final se le practicó una histerectomía (extirpación del útero).

Según el abogado de la acusación particular los médicos de la clínica Triana han negado que la perforación en el cuello del útero que sufrió la joven fuera consecuencia del aborto al que se sometió mientras que los facultativos del Virgen del Rocío han defendido que «según los síntomas» que presentó cuando acudió a urgencias «el diagnóstico era correcto» y la práctica del TAC «no era necesaria porque no había ningún síntoma de perforación uterina».

La tercera vez que acudió a Urgencias sí se le practicó el TAC «para descartar» otras causas.

Según el relato de los hechos en la denuncia, la joven se sometió a un aborto en la clínica Triana el 2 de agosto de 2016 tras el cual sufrió una hemorragia en el cuello del útero, por lo que fue trasladada a urgencias del Virgen del Macarena, donde fue estabilizada e ingresada en la UCI, recibiendo el alta el día 6.

El día 12 volvió a sangrar y acudió a urgencias del Virgen del Rocío donde se le administraron anticoagulantes, «una medida del todo imprudente», según el informe del médico forense solicitado por la jueza e incorporada a la causa a que ha tenido acceso Efe.

El forense indica que administrar anticoagulantes a una paciente que ha sufrido dos hemorragias masivas es «una medida arriesgada» ya que en caso de repetirse «la coagulación estaría farmacológicamente impedida y por tanto la magnitud de la hemorragia será mayor y más difícil de controlar».

Critica que en vez de una ecografía no se le practicara un TAC como se hizo cuando, tras darle el alta el 17 de agosto, la joven volvió el 20 de agosto de nuevo con otra hemorragia.

Tras ese TAC, el día 22, se decide programar una laparotomía, si bien la intervención «acabó con la histerectomía» al no ver el equipo médico posible reparar el daño de la pared uterina debido, a juicio del forense, al tiempo transcurrido desde que se produjo el daño, «no hay duda» de que durante el aborto.

Antes de los investigados también ha declarado como testigo otra médico del Virgen del Rocío a la que más preguntas han realizado los abogados y la jueza sobre las pruebas y tratamiento en casos como éste.

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