Las navieras desviarán más buques si se mantiene la crisis de la estiba

Las negociaciones entre los estibadores y la patronal de la estiba, Anesco, parecen haberse encallado, aunque los sindicatos decidieron el pasado miércoles suspender los paros parciales previstos para el 10, 13 y 15 de marzo. Pese a que las empresas se han comprometido a «facilitar la continuidad del empleo actual fijo» tanto en los nuevos centros portuarios de empleo como en las firmas del ramo, los representantes de los trabajadores mantienen su exigencia de que el Gobierno recoja el compromiso de subrogación, de blindaje del empleo, en el real decreto-ley que actualmente se tramita en el Congreso de los Diputados.

Fuentes próximas a las negociaciones reconocen que este es el mayor impedimento para lograr un pacto. De poco sirve avanzar en la negociación colectiva, como pretenden el Ejecutivo y la mayor parte de las formaciones políticas de la oposición, si el diálogo finalmente desemboca en la posición maximalista y cerrada de rechazo frontal al actual texto normativo.

Los sindicatos quieren que el Gobierno dé marcha atrás a la nueva norma o acepte enmiendas pactadas con el resto de partidos. La Administración se niega y recuerda que la Comisión Europea, que ha urgido a los partidos a convalidar la norma en la Cámara Baja, vetaría cualquier medida encaminada a blindar por ley el estatus de los empleados de la estiba.

Mientras tanto, la situación comienza a ser crítica en algunos puertos, como Algeciras, en el que el transbordo de contenedores constituye el 90% de su que hacer diario. Todas las navieras que operan en el puerto algecireño ya han comenzado a desviar sus buques hacia otros destinos ante la situación de incertidumbre. De tal modo que la actividad se ha reducido a la mitad. Ayer por la mañana, la terminal de carga de TTIA (una de las dos existentes) se encontraba completamente parada. Según confirmó a ABC su consejero delegado, Alonso Luque, la actividad en esta terminal se ha reducido un 50% desde que comenzara la tensión, lo que está conllevando pérdidas para su firma de 500.000 euros a la semana. De los 33 barcos semanales que recibían, ahora están recalando entre 18 y 20, lo que hace que haya caído hasta los 8.000 la cifra de contenedores semanales que mueven, desde los 16.000 que son habituales.

Merma de la productividad

En la otra terminal, la de APM, perteneciente al gigante naval Maersk, la pérdida de trabajo viene a ser similar, según ha podido saber este periódico. «Habitualmente hacemos programaciones para una semana, pero ahora sólo podemos vaticinar lo que vamos a recibir en las próximas 48 horas», detalla otro operador consultado. Aunque el paro de estibadores no haya llegado a producirse aún, los trabajadores sí llevan dos semanas realizando lo que algunos llaman «huelga encubierta» y que se está traduciendo en una merma de la productividad.

Es por eso que las compañías no han dudado en llevarse sus transportes a puertos como el de Tánger, Malta o Gioia Tauro, en Italia. Incluso a Barcelona, según señala Alonso, donde la conflictividad es menor. La preocupación en Algeciras estriba en lo que pueda ocurrir en el futuro. «Si las navieras encuentran buen servicio y precio en otros puertos no tienen por qué volver», señala otra fuente del sector.

Caso similar sucede en el puerto de Valencia. El mes pasado se desviaron 17 buques a otras terminales competidoras, como Barcelona, Sines (Portugal) o Gioia Tauro, lo que ha generado unas pérdidas diarias de 2,5 millones de euros. Fuentes empresariales subrayan que diversas navieras se plantean un «plan B» para desviar mercancías incluso a los puertos de Portugal -sobre todo, Oporto-, aunque supongan en principio un mayor coste por la mayor distancia de desplazamiento. En Vigo, Maerks ha desviado al puerto de Marín (a aproximadamente 30 kilómetros) algunos de sus barcos, de carga refrigerada, ya que la seca le corresponde a este segundo puerto pontevedrés. Este es un modo, además, de evitar problemas, ya que esta terminal carece de estiba.

La anulación de los paros previstos y la posibilidad de que el Gobierno no logre convalidar el texto en el pleno del Congreso, si no se produce un nuevo y probable aplazamiento, ha devuelto, no obstante, cierta normalidad al resto de puertos durante los últimos días. En Bilbao, Canarias (donde, de momento, no se registran situaciones de desabastecimiento) y Barcelona se respira en los últimos días un clima de «normalidad», lo que no es óbice para que las firmas navieras preparen planes de contingencia por si finalmente se realizan las cuatro jornadas de huelgas previstas para los próximos días 17, 20, 22 y 24. «Como Maersk, otras empresas están tomando medidas para ver por dónde sacan las mercancías, como Michelín», admiten desde el puerto vasco. Mientras tanto, se agotan los plazos para la reforma legal. Bruselas ha recordado que un retraso de la reforma no sería admisible y que, en ese caso, «tomará medidas». De momento, el Gobierno confía en lograr el respaldo parlamentario la próxima semana. El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, solicitó ayer a los partidos un «ejercicio de responsabilidad» para evitar las multas y el desvío de tráfico.

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