India entra en América Latina, pero no salvará a Venezuela

Después del potente desembarco de China en el continente americano durante la última década, India puede ser la «próxima gran cosa» para Latinoamérica, según auguran algunos expertos. Pero la penetración india, todavía lejos de la china pero creciente, no está suponiendo la ayuda financiera que podían esperar los gobiernos de la izquierda bolivariana, necesitados de un nuevo gran inversor o prestamista ahora que Pekín parece haberse cansado de aportar créditos.

China se negó este año a otorgar un nuevo crédito a Venezuela, país al que desde 2007 ya ha entregado más de 50.000 millones de dólares a cambio de petróleo a futuro. En junio, Pekín aceptó relajar algunas condiciones que rigen esa deuda, pero rechazó la petición de un nuevo crédito realizada por Nicolás Maduro, cuyo país vive un colapso económico y humanitario. En total, en los últimos diez años China ha concedido a Venezuela, Ecuador y otros países latinoamericanos unos 120.000 millones de dólares en créditos, más que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) juntos.

India, en cambio, se está mostrando más remisa a operaciones de financiación de ese tipo. «India no tiene bolsillos tan grandes como los chinos y es más intransigente en el resultado», advierte Deepak Bhojwani, fundador de la consultora Latindia, en «Latin America and the Asian Giants», un estudio publicado por Brookings Institution. Además, a diferencia del modelo de penetración china, realizada de un modo centralizado, mediante corporaciones y empresas estatales, las relaciones de India con los países americanos se mantienen básicamente desde empresas privadas.

India, la «próxima gran cosa»

El BID ha presentado el comercio con India como la «próxima gran cosa» que podría ocurrirle a Latinoamérica, especialmente ahora que la región sufre la bajada de precios de las materias primas, algo que este año provocará un descenso de 50.000 millones de dólares en el valor de las exportaciones totales latinoamericanas. Si en 2000 las relaciones comerciales entre India y América Latina eran de apenas 1.760 millones dólares, en 2015 alcanzaron los 44.000 millones. Aunque esta cifra queda pequeña comparada con el comercio que China mantiene con la región, que es diez veces mayor, lo cierto es que está creciendo a un ritmo del 25 por ciento anual. De hecho, India ya ha sobrepasado a China como principal comprador del petróleo latinoamericano (de las ventas de crudo que la región hace a Asia, el 50 por ciento son para India y el 45 por ciento para China)

Exportaciones e importaciones de India en su relación comercial con Latinoamérica
Exportaciones e importaciones de India en su relación comercial con Latinoamérica

Así, la mitad del volumen comercial de 44.000 millones de dólares corresponde a importaciones indias de petróleo. En su mayoría se trata de crudo de Venezuela. En 2014, India importó 21,5 millones de toneladas desde ese país, frente a los 5,2 millones que adquirió a Colombia, los 5 millones que compró a Brasil, y los 4,3 millones de México. Esto hace que de los 30.000 millones de exportaciones latinoamericanas a India, la mitad correspondan a Venezuela. En cuanto a importaciones desde el subcontinente asiático, que totalizaron 14.000 millones de dólares en 2015, el protagonismo es de Brasil y México (el principal comprador de automóviles indios en Latinoamérica).

Inversiones más sofisticadas

Aunque el comercio con India sigue el modelo de materias primas por manufacturas sostenido por China, tan criticado desde muchos sectores porque no alienta el desarrollo industrial latinoamericano, «India puede tener más que ofrecer, dada la participación de los servicios en sus exportaciones y unas inversiones más sofisticadas, dirigidas por el sector privado», afirma Guadalupe Paz, codirectora del Programa de Estudios Latinoamericanos de Johns Hopkins-SAIS, en la introducción al mencionado informe.

En el este del Caribe vive más de un millón de personas de raza india, descendientes de emigrantes del siglo XIX

Un ejemplo de esas posibilidades es que, a diferencia de muchas empresas chinas que operan en la región con mano de obra llevada desde China, las empresas puestas en marcha con capital indio contratan a personal del país incluso para puestos directivos. Eso ha hecho que entre las poblaciones locales no se haya generado ninguna animadversión hacia las iniciativas indias.

Residentes de origen indio, por otra parte, están concentrados en el este del Caribe. En el siglo XIX el Reino Unido llevó allí a súbditos de su imperio colonial en la India para trabajar en las plantaciones caribeña, que también se ocuparon en posesiones de Francia y Holanda. De esta forma, hoy hay algo más de un millón de personas de raza india en Guyana, Surinam, Trinidad y Tobago y Jamaica; en contraste, solo hay censadas 23.000 en Centroamérica y Suramérica.

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