Crecimiento -o no-, inflación, incertidumbre fiscal, cambios políticos inesperados. Son los cuatro frentes que los gestores de renta fija deberán despejar en un año de inflexión para la inversión en deuda.
Permitirán una mayor oferta que la que ofrece actualmente a la banca y mucho más competitiva. Los expertos aseguran que conllevará que el mercado se adapte al cliente y no al revés.
Prepararse para futuras subidas de tipos en EE.UU., y en general para un mundo en el que la inflación ya empieza a asomar como consecuencia de un mayor crecimiento, parece una obligación. Las estrategias con una apuesta limitada al riesgo de tipos de inte