Mariano Rabadán: adiós al pionero tenaz de la inversión colectiva en España

El fallecimiento de Mariano Rabadán consterna al sector financiero. Le describen como un profesional “bueno, conciliador e íntegro”

Mariano Rabadán nació en 1934 (COMPOSICIÓN: finanzas.com).

El fallecimiento de Mariano Rabadán ha impactado a la comunidad financiera española. Sus 37 años como presidente de Inverco le granjearon el respeto de sus colegas de profesión, que le consideran una parte esencial de la historia de la inversión colectiva en España.

Desde que en 1978 fundó Inverco, desempeñó un papel importante en la modernización del sistema financiero español y fundamental en el nacimiento y desarrollo de las instituciones de inversión colectiva y de los fondos de pensiones.

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"Fue una persona bondadosa, luchadora y un gran profesional". Así le describe Jorge Sanz, presidente de ATL Capital, que le conoció en los años 70 cuando Rabadán trabajaba para Grupo March.

"Cuando había un problema entre gestoras, se ofrecía para solucionarlo"

Jorge Sanz, presidente de ATL Capital

"Tuvo la visión y la capacidad de unir al sector de la industria de gestión de activos, que entonces estaba muy dividida", asegura Sanz.

Reconoce que en aquellos años las gestoras españolas estaban enfrentadas a las extranjeras y los bancos "iban por libre". Y en ese escenario "Mariano fue el pagamento que nos unió a todos. Hizo una labor encomiable cohesionando a un sector muy separado y dirigiéndolo hacia lo que es hoy".

También destaca su carácter conciliador e integrador: "Cuando había un problema entre gestoras se ofrecía para solucionarlo y lo hacía. Hoy existe Inverco gracias a Mariano Rabadán".

Un ejemplo y un amigo para su 'heredero'

También dejó huella en su sucesor, Ángel Martínez-Aldama, que le sustituyó en 2015 en la presidencia de Inverco. "Para mí fue un amigo al que siempre tendré presente, un profesional íntegro como pocos y un pionero en la profesión", afirma.

En los años sesenta, de la mano de su admirado maestro, Rafael Termes, Rabadán fue a Suiza a aprender el funcionamiento de la industria de gestión de activos que luego impulsaría en España.

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Era un momento "en el que los activos fuera de balance eran considerados un atentado al pasivo bancario como insistían entonces ilustres representantes bancarios", recuerda el presidente de Inverco.

"Era un auténtico Rafa Nadal de la regulación financiera, que nunca daba nada por perdido"

Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco

A su regreso creó una plataforma de debate en la que participaban los representantes de las seis gestoras registradas entonces en España, a los que invitaba a reunirse una vez al mes en su despacho, compartiendo incluso las carteras de los fondos.

"Este fue el embrión de Inverco, que fundó en 1978, una reunión de colegas promoviendo el desarrollo de una industria, entonces incipiente, y sin presagiar ninguno de ellos la importancia que alcanzaría posteriormente", apunta Martínez-Aldama.

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Sus inquietudes no se limitaron a su labor profesional, también se extendieron al ámbito docente, desde el que promovió el desarrollo del mercado de capitales, la educación financiera y la creación del Instituto de Analistas Financieros.

Un Rafa Nadal de la regulación financiera

Junto a su trayectoria profesional, los que le conocieron destacan de él su personalidad.

"Yo he sido testigo durante 20 años de su forma de enfrentar los problemas: con rigor, pero al mismo tiempo con flexibilidad; con contundencia, pero también con diplomacia, y siempre con una gran precisión técnica", afirma Martínez-Aldama.

Le describe como un luchador infatigable e insistente y atribuye estas cualidades a su origen aragonés, "del que tanto presumía y se vanagloriaba".

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"No había gestión que por muy perdida que estuviera se resistiera a abandonar, era un auténtico Rafa Nadal de la regulación financiera, que nunca daba nada por perdido".

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