Los requisitos clave para optar por el alquiler con opción a compra de una vivienda

El alquiler con opción a compra es una opción rentable para quienes no tienen liquidez suficiente, pero entraña algunos riesgos

En un mercado inmobiliario cada vez más complejo, cualquier alternativa es buena. Y en un contexto con las hipotecas al alza, el alquiler con opción a compra es una opción cada vez más viable, que permite arrendar una vivienda y reservarse el derecho a adquirirla al finalizar el contrato por un precio fijado previamente.

Esta fórmula combina dos operaciones distintas, el alquiler y la compraventa, dentro de un mismo acuerdo. Y de acuerdo con la información de Miquel Riera, experto en finanzas de HelpMyCash, esta alternativa puede facilitar el acceso a una vivienda cuando todavía no es posible afrontar directamente la compra.

Sin embargo, también implica determinados costes y riesgos que conviene conocer antes de firmar. Es por ello que, antes de invertir en esta opción inmobiliaria, es importante conocer a la perfección todos sus entresijos para saber si puede consolidarse como una opción viable o no en función de cada perfil.

Un alquiler que se descuenta del precio

Con todo ello, el proceso comienza con la formalización de dos contratos. Uno corresponde al alquiler y otro a la compraventa, y en ellos deben quedar recogidos aspectos como la duración del arrendamiento, que puede ser de hasta cinco años, la renta mensual, la fianza, el precio de la vivienda y la prima que se pagará por reservar el derecho de compra.

Durante el periodo acordado, el inquilino paga las cuotas al propietario, y el importe abonado se irá descontando del precio de la vivienda, aunque las partes también pueden pactar que solo se reste una parte de esas mensualidades.

Cuando llega el momento de ejercer la opción, el inquilino puede comprar el inmueble por el precio establecido inicialmente, aplicando los descuentos acordados. En caso de tomar esta decisión, el experto destaca que la operación puede hacerse al contado o mediante una hipoteca u otro tipo de crédito.

La compraventa debe formalizarse ante notario y posteriormente inscribirse en el Registro de la Propiedad. No obstante si finalmente el inquilino decide no adquirir la vivienda, pierde el derecho de compra. Además, en la mayoría de los casos también pierde la prima abonada por reservar esa opción y no recupera las cantidades pagadas durante el alquiler.

Los gastos asociados a esta alternativa

Tal y como señala Riera, el alquiler con opción a compra reúne los costes propios de las dos operaciones. Durante la primera fase hay que afrontar la fianza y las cuotas del arrendamiento, mientras que los costes administrativos corresponden al propietario, al igual que los honorarios de la inmobiliaria.

A estos importes se puede sumar la prima por la opción de compra. Las partes pueden pactar su pago para reservar el derecho a adquirir el inmueble, y en caso de que por un motivo u otro finalmente esta opción no se ejerciese, el propietario podrá quedarse con esa cantidad.

También aparecen los gastos propios de la compraventa, entre los que incluyen el precio de la vivienda y los costes de formalización, como notaría, gestoría, registro e impuestos. Por este motivo, desde HelpMyCash aconsejan valorar previamente si se podrán afrontar todos estos pagos y si será posible conseguir una hipoteca para financiar parte de la adquisición.

Una gran ventaja para quien necesite tiempo

Según Riera, una de las principales ventajas de esta fórmula es que el dinero destinado al alquiler no se pierde por completo, ya que las cantidades pactadas pueden descontarse del precio final de la vivienda. Este hecho, obciamente, permite reducir la cantidad que habrá que pagar posteriormente.

También puede facilitar la compra a quien todavía no dispone de suficientes ahorros. Al descontarse parte del alquiler, la entrada necesaria puede ser menor y el inquilino dispone de más tiempo para reunir dinero. Algo que teniendo en cuenta la situación del mercado hipotecario, puede ser clave

Además, el periodo de arrendamiento permite conocer mejor el inmueble. Durante esos años se puede comprobar si la vivienda se adapta a las necesidades del futuro comprador y detectar posibles problemas, siendo esta otra de las grandes ventajas de esta alternativa

Sin embargo, la operación también tiene inconvenientes. Entre ellas, que el propietario puede exigir una prima por reservar el derecho de compra, que se perderá si finalmente no se adquiere la vivienda. Además, el alquiler suele ser más caro que uno convencional y puede ocurrir que no se descuente todo lo pagado del precio final.

Por ello, como conclusión, Riera recalca que esta alternativa puede tener sentido para quien todavía no puede permitirse comprar una vivienda. Por ejemplo, para una persona con pocos ahorros o que lleva poco tiempo en su empleo y todavía no puede conseguir una hipoteca, pero sí podría hacerlo después de unos años.

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