Cómo atrapar los depósitos más rentables

Recurrir a la oferta de las entidades extranjeras y optar por plazos cortos son dos importantes consejos para obtener el máximo retorno a través de la contratación de depósitos

El endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales ha provocado la proliferación de depósitos que, tras años de sequía, ofrecen rentabilidades interesantes.  

Pero, ante la multitud de plazos, rentabilidades y productos distintos, ¿qué estrategia debe adoptar el ahorrador que desea obtener el máximo de rentabilidad posible? 

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El primer consejo consiste en examinar con detenimiento la oferta existente de depósitos, con el objetivo de identificar el producto que más conviene al cliente.  

El consejo principal es comparar la oferta de los bancos españoles y de las entidades de otros países de la Unión Europea que comercialicen sus plazos fijos en nuestro país. Y no conformarse con lo primero que nos ofrezcan, porque posiblemente haya alguna opción más rentable”, explica Javier Mezcua, portavoz de Helpmycash. 

Las entidades extranjeras ofrecen depósitos más rentables 

Mezcua se refiere a que, actualmente, las entidades extranjeras ofrecen rentabilidades más atractivas que las domésticas.  

En concreto, las entidades extranjeras ya ofrecen depósitos con rentabilidades superiores al 3 por ciento a dos años, mientras que las grandes entidades españolas se quedan por debajo. 

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Es cierto que depositar el dinero en un banco de nombre desconocido puede producir desconfianza al inversor pero hay que tener en cuenta que, siempre que pertenezca a un país europeo, está protegido por los fondos de garantía de depósitos nacionales hasta un máximo de 100.000 euros

Depósitos a plazos cortos, mejor 

Más allá de eso, otra cuestión clave es el plazo elegido. Aunque la rentabilidad sube en las duraciones más largas, lo cierto es que los expertos esperan que el Banco Central Europeo siga subiendo los tipos de interés y, con ellos, se elevará la rentabilidad de los depósitos

En ese sentido, si ya hemos comprometido nuestros ahorros a un plazo largo, no lo podremos cambiar a otro producto más interesante sin penalización. 

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Antonio Gallardo, experto financiero de Banqmi, lo explica así: “Otro consejo es seguir apostando por tramos no muy elevados, no más de 12-18 meses ya que los depósitos (aunque no de la banca española, que sigue ofreciendo muy poco por los depósitos) seguirán subiendo su rentabilidad”. 

Estefanía González, del comparador Kelisto, está de acuerdo: “Los depósitos mejoran mes a mes y comprometernos a plazos muy largos haría que no podamos aprovechar ofertas más jugosas que vengan en el futuro”. 

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Una propuesta de cartera de depósitos 

Si bien, otra opción para afrontar esta situación puede ser repartir los ahorros en diferentes plazos, a corto y medio.

De este modo, podremos disfrutar de las rentabilidades más jugosas que ofrecen los plazos medios ahora mismo y también liberar una parte de los ahorros para el supuesto de que aparezcan tipos fijos más atractivos.  

Por ejemplo, la inversión podría dividirse entre el mejor depósito a 6 meses o menos y el mejor depósito a doce meses.  

En concreto, el mejor producto de corto plazo es el Depósito Facto a 6 meses de BFF (que ofrece un retorno del 2,50 por ciento TIN); mientras que la oferta más suculenta a 12 meses es el Depósito a un año de Banca Sistema (que arroja un 2,85 por ciento TIN).  

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Por otro lado, el mejor producto a 2 años es el Depósito a dos años de Privatbanka (3 por ciento TIN).  

Tener en cuenta la oferta de cuentas remuneradas 

Por otro lado, no hay que perder de vista la opción de depositar cierto dinero en cuentas remuneradas.  

Estas cuentas –en su versión sin vinculación, para evitar “ataduras”- ofrecen un máximo del 2 por ciento, pero con limitaciones: por ejemplo, la Cuenta Online Sabadell paga un 2 por ciento, pero solo durante los primeros 12 meses (lo que obligaría a mover el dinero pasado ese plazo). 

“A este tipo de productos deberíamos destinar una cantidad, que varía en función de las posibles necesidades de liquidez que pensemos que podemos tener y la cantidad que prefiramos tener “en barbecho” a la espera de que los depósitos a plazo fijo mejoren aún más”, apunta Estefanía González.

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