Nestlé, en el punto de mira

Los signos de recuperación económica en Europa llevan a los inversores activistas a aporrear la puerta de las grandes compañías

La compra de una participación de Dan Loeb en Nestlé SA muestra que incluso la mayor compañía de Europa no es inmune al activismo de los accionistas. Mientras que Unilever y Akzo Nobel NV han esquivado ciertas incursiones este año, aquellos fondos que buscan mayor rentabilidad se centran cada vez más en los gigantes corporativos de la región, a los que les cuesta avanzar.

«Se está empezando a ver un despliegue de capital para tratar de obtener y liberar valor», comentó Trevor Greetham, responsable de inversiones en activos múltiples de Royal London Asset Management, en Bloomberg TV. «Al echar un vistazo al rendimiento relativo de las acciones europeas respecto de las estadounidenses, vemos que en los últimos 30 ó 40 años ha sido un desastre». Los activistas llegan atraídos por el repunte de los mercados de renta variable en Europa, que en lo que va de año han superado con creces a Wall Street. Tras el malestar que siguió a la crisis económica global, los problemas de la deuda griega y las convulsiones políticas como el referéndum del 'Brexit' del pasado año, Europa es ahora un lugar apetecible para los inversores como Loeb, que es más conocido por su actividad en EE.UU. y en Japón. 

La posición de 3.500 millones de dólares de Nestlé, en torno a un 1,3 por ciento de la compañía, se suma al último repunte en Europa de su fondo de cobertura Third Point. Ante la mejora de la perspectiva económica y el debilitamiento de los riesgos políticos, ha invertido en UniCredit SpA, el segundo banco más importante de Italia que cotiza en bolsa, y en la compañía alemana del sector energético EON SE.

Otros fondos como este se han hecho con participaciones en compañías europeas continentales tales como el gigante de la ingeniería ABB Ltd., la farmacéutica Stada Arzneimittel AG y el proveedor de sistemas de telecomunicaciones Ericsson AB. Los activistas siempre han situado el punto de mira en EE.UU., mientras que Loeb y otros inversores han hecho incursiones en mercados como el británico o el japonés con resultados diversos. Desde el año 2010, se han lanzado casi 600 campañas de activistas contra compañías estadounidenses, de acuerdo con los datos recopilados por Bloomberg, frente a las menos de 100 que han tenido como objetivo Europa, Oriente Medio y África.

En uno de los choques más osados de este año, el gigante de productos de consumo anglo-holandés Unilever logró esquivar un acercamiento de su rival estadounidense Kraft Heinz Co. Aunque no se trata de un fondo activista, Kraft Heinz está respaldada por la compañía de inversión 3G Capital Inc., que es conocida por hacer un seguimiento agresivo de los rendimientos de los accionistas.

Cortoplacismo 

En respuesta, el CEO de Unilever, Paul Polman, condenó lo que describió como un «cortoplacismo» por parte de Kraft Heinz, una actuación que contrasta con el énfasis que pone su compañía en el desarrollo de marca y la ciudadanía corporativa. No obstante, tras reaccionar ante la puja de la compañía estadounidense, Polman anunció medidas para incrementar la rentabilidad, entre las que se incluía la posible venta de los negocios de lento crecimiento de Unilever.

El nuevo CEO de Nestlé, Mark Schneider, comentó en abril que son muchas las compañías de alimentación y bebidas que están tan centradas en recortar costes que han minado sus perspectivas de crecimiento. Pero la compañía suiza también ha dado pasos para ser más eficiente con planes para suprimir puestos de trabajo en varias sedes europeas. Este mes, desde Nestlé se ha afirmado que se estaban estudiando alternativas para su negocio de confitería en EE.UU., que incluye marcas como Baby Ruth y Butterfinger.

Algunos analistas comentan que el encontronazo de Nestlé con Loeb también podría suponer un momento decisivo para Europa, como ocurrió cuando el movimiento de Carl Icahn en Apple Inc. incrementó el apetito que los activistas siempre han tenido por las grandes presas en EE.UU. Se está siguiendo más de cerca a Europa, ya que los objetivos en EE.UU. se agotan y en países como Suiza el derecho corporativo es más ventajoso para los accionistas. 

«Da la impresión de que se puede obtener más valor de estas compañías y vamos a ver más de lo mismo», comentó Isabelle Mateos y Lago, estratega de BlackRock, en Bloomberg TV.

En 2013, los suizos aprobaron en un referéndum que los accionistas tuvieran el poder de despedir a todo el consejo de administración de las compañías que cotizan en bolsa de un plumazo.

Peter Brabeck-Letmathe, presidente de Nestlé en aquel momento, afirmó que la medida inclinaba la balanza de poder hacia los inversores extranjeros, que podían situar sus propios intereses por encima de la estrategia de la empresa a largo plazo. 

Nestlé ha sido la última gran compañía suiza que se ha situado en el punto de mira, tras entidades bancarias como UBS Group AG y Credit Suisse Group AG. El activista suizo Cevian Capital AB apuntó a ABB en 2015, promoviendo que la compañía cediera sus unidades de redes eléctricas. El CEO de ABB, Ulrich Spiesshofer, obstaculizó dicha iniciativa, comentando que prefería ampliar la actividad posiblemente mediante adquisiciones. Desde que Lars Forberg, co-fundador de Cevian, se unió al consejo de administración de ABB en abril, la relación ha sido «muy abierta y constructiva», afirmó Spiesshofer en mayo.

Cevian también ha invertido en la firma sueca Ericsson, donde el fondo anunció en mayo la adquisición de una participación del 5,6 por ciento por un valor aproximado de 1.060 millones de dólares. La magnitud de la adquisición dio derecho al co-fundador de Cevian, Christer Gardell, a un lugar en la lista de la que se escogen a los candidatos para el consejo de Ericsson. Gardell criticó la trayectoria de Ericsson y afirmó que había pagado de más por negocios malos. No obstante, respalda a los actuales estrategas de la empresa. 

Elliott Management Corp. ha incrementado su participación en Akzo Nobel este mes después de que la compañía, dirigida por el multimillonario Paul Singer, no haya logrado que el fabricante de pinturas holandés llegase a negociaciones con un pretendiente estadounidense, PPG Industries Inc., en una sangrienta batalla por la adquisición que ha durado tres meses. La lucha dio lugar a que Akzo Nobel propusiera traspasar su división de productos químicos especiales y devolviese 1.600 millones de euros (1.800 millones de dólares) a los accionistas. 

Stada, fabricante alemán de medicamentos genéricos, se convirtió en el objetivo de una guerra de ofertas entre firmas de compras mayoritarias de acciones tras el éxito alcanzado por Active Ownership Capital Sarl en 2016 a la hora de cambiar las normas, lo que según se afirmó otorgó al consejo de administración una influencia indebida sobre la propiedad de la empresa. Las compañías de capital inversión Bain Capital y Cinven Ltd., candidatas elegidas en abril para la adquisición de la empresa por 5.600 millones de dólares, están actualmente tratando de completar su oferta para la compra de accionistas minoritarios.

A medida que los activistas van animándose, algunos gestores de fondos comentan que esperan un aumento de inversiones similares.  «Depende de las situaciones concretas en las que la gente vea una oportunidad, pero con el tiempo veremos más de lo mismo, algo que probablemente sea bueno», afirmó en Bloomberg TV Rupert Harrison, responsable de estrategia macroeconómica en BlackRock International Ltd.

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