La alta velocidad París-Burdeos, menos tiempo de trayecto, más deuda a SNCF
La nueva línea de tren de alta velocidad (TAV) París-Burdeos que se pone en servicio comercial a partir del próximo[…]
La nueva línea de tren de alta velocidad (TAV) París-Burdeos que se pone en servicio comercial a partir del próximo domingo, al igual que la París-Rennes, supondrá una significativa reducción del tiempo de trayecto, pero va a suponer pérdidas operativas para la compañía ferroviaria SNCF.
La Sociedad Nacional de Ferrocarriles (SNCF) destacó hoy en un dossier de prensa que espera conseguir 2,6 millones de viajeros suplementarios al año entre París y Burdeos gracias al TAV, que pondrá esas dos ciudades a dos horas y cuatro minutos, en lugar de las tres horas y cuarto hasta ahora, con una oferta de 35.000 plazas diarias.
En el caso del París-Rennes, serán 1,4 millones de clientes más cada ejercicio, con una hora y 25 minutos de viaje, 40 minutos menos que en la actualidad, y una oferta de 30.000 plazas diarias.
El problema es que la construcción de los 302 kilómetros necesarios para completar la línea París-Burdeos han representado una inversión de 7.800 millones de euros (además de 1.200 para obras e infraestructuras anexas).
Para financiarla, se creó una concesionaria, el consorcio Lisea, cuyo capital se reparten la compañía Vinci y la entidad financiera estatal Caisse des Dépôts et Consignations, que recibirá peajes por el paso de cada convoy.
Sobre la base de los trenes que la SNCF -forzada por diversas administraciones- se ha tenido que comprometer a poner en servicio, deberá abonar a Lisea peajes de 250 millones de euros, lo que ha llevado a la compañía ferroviaria estatal a anotar en su presupuesto para 2017 unas pérdidas operativas de 90 millones de euros sólo en el segundo semestre de este año.