Las empresas públicas se preparan para un baile de presidentes con el nuevo gobierno

El cambio de jefes en el sector público puede alterar los planes de AENA, Renfe y el ICO

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El cambio de Gobierno ha pillado a contrapie a un buen número de empresas públicas. Compañías que, ante el horizonte de al menos un año más de estabilidad política, habían confeccionado una serie de planes que ahora quedan en el aire. Y es que no está nada clara la posición que tomará el nuevo Ejecutivo con algunos proyectos que había criticado duramente cuando se encontraba en la oposición.

AENA y su plan estratégico
AENA ha sido una de las primeras compañías en verse afectada por el cambio de rumbo político. El pasado viernes, el gestor aeroportuario remitió una carta a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la que señalaba que la presentación a analistas e inversores del plan estratégico 2018-2021, prevista para el 7 de junio, se aplazaba «hasta nueva fecha, que será comunicada oportunamente». Los macroproyectos inmobiliarios en El Prat y Barajas y la internacionalización de la empresa constituían las líneas maestras de este proyecto, que ahora queda en el aire.

Se antoja necesario mantener la calma respecto a la compañía, participado en un 51% por el Estado a través de Enaire y presente en el Ibex 35, pero parece evidente que también habrá cambios en su cúpula. Hay que tener en cuenta que Jaime García-Legaz, que fue nombrado presidente de AENA hace ocho meses, cuenta con un marcado perfil político, por lo que todo indica que no continuará en su puesto una vez se forme el nuevo Ejecutivo.

El macrocontrato de Renfe
El futuro de Renfe también queda en manos del PSOE. Después de cuatro años como director general de la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (SEITT), Juan Alfaro fue nombrado hace un año y medio presidente del gestor. Su mandato queda cuestionado justo cuando el operador afronta una de las etapas más convulsas de los últimos años.

Y es que el macrocontrato para la compra de trenes, valorado en un importe cercano a los 2.000 millones de euros, estaba a punto de salir a la luz. Fuentes del operador ferroviario explican que se trata de una «renovación necesaria», por lo que «si no se produce ahora será en los próximos años».

A ello se une, a medio plazo, el reto de la liberalización del transporte ferroviario, una medida que tendrá ser implantada antes de 2020 por mandato europeo. En un principio, se había planteado que esta apertura se realizara de forma parcial, de forma que el operador solo tuviera que competir con otras empresas en el negocio de AVE.

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