Caos en el metro romano por el cierre de las tres estaciones más céntricas

Los romanos están tristemente acostumbrados al mal funcionamiento del transporte público pero la situación actual parece superar todo lo imaginable: las tres estaciones de metro más céntricas de la Ciudad Eterna están cerradas a raíz de una serie de accidentes.

"Estación cerrada, sentimos las molestias". Ese cartel, en italiano y en inglés, es el que encuentran con sorpresa y decepción los residentes y turistas que pretenden tomar el metro en alguna de estas paradas de la línea A, que además, y para empeorar las cosas, son consecutivas.

Las estaciones afectadas se encuentran en lugares tan emblemáticos como la Plaza de España ("Spagna"), con sus majestuosas escalinatas, la plaza de la República ("Reppublica"), donde se encuentran las termas de Diocleciano o la Basílica de Santa María de los Ángeles, y la plaza de Barberini, ("Barberini") con dos fuentes realizadas por Bernini y la más cercana a la famosa Fontana de Trevi.

El problema es que el cierre de la primera dura ya cinco meses, desde que el 23 de octubre pasado se derrumbó una escalera mecánica de bajada causando una avalancha y heridas a 24 personas.

La mayoría eran hinchas rusos del CSKA de Moscú que se dirigían al Estadio Olímpico para un partido de la Liga de Campeones. Uno de ellos regresó a su país con un pie amputado.

Desde entonces no ha sido posible aún la reparación, en espera, según apuntan diversos medios, de que se reciba una pieza de reposición.

La situación empeoró e pasado 21 de marzo, cuando en la estación de Barberini tuvo lugar otro momento de pánico al levantarse inesperadamente varios peldaños de una escala mecánica dejando un gran hueco, afortunadamente sin que se registraran heridos.

"Escuchamos una sacudida, luego alguien cayó. Afortunadamente encima de las escaleras donde se abrieron los peldaños, había personas jóvenes que lograron saltar", contó un testigo.

A raíz del accidente la estación fue cerrada -y aún sigue así- y poco después los responsables de Atac, la empresa concesionaria de transporte público en Roma, decidían clausurar también la estación de Spagna por precaución y para revisar las escaleras mecánicas, del mismo tipo que las otras.

El pasado lunes la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, anunció que quería la rescisión del contrato con la empresa de mantenimiento de las escaleras del metro.

"Los que han cometido errores deben pagar por ello. He pedido a Atac que valore si se dan los requisitos para rescindir inmediatamente el contrato... porque la forma en que están haciendo el mantenimiento es evidentemente vergonzosa", señaló la alcaldesa.

Más allá de las incomodidades que sufren miles de personas, romanos o turistas, los comerciantes de la zona de la plaza de la República volvieron a manifestarse hoy en protesta por una situación que está afectando negativamente a sus negocios y recogían firmas de protesta de los viandantes.

"En estos cinco meses hemos registrado una caída de cerca del 50 por ciento de los ingresos", explica la dueña de un bar de la zona.

Los comerciantes van a seguir manifestándose, aunque como dice uno de ellos "los chalecos amarillos los tenemos por ahora en el portaequipajes".

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