Empresas globales

Lauda contra Bond. Las dos caras del automovilismo de lujo

Aston Martin, la marca preferida del agente James Bond, vive sus horas más bajas. La acción cae al mismo ritmo que los resultados. Todo lo contrario que su rival, Ferrari, el coche del mítico piloto austriaco Niki Lauda, que sigue acumulando números positivos

Deportivo de la escudería Ferrari

La carrera de Aston Martin en bolsa empezó hace poco más de un año y ha sido realmente negativa.

Pocos días antes de debutar en el parqué londinense, la compañía tuvo que revisar a la baja la banda orientativa de precios desde el rango inicial de 17,5 a 22,5 libras por título a 18,5-20 libras por acción tras reconocer que los inversores habían mostrado "cautela" por el plan de negocio de la compañía.

Los títulos han perdido un 71,25% desde el debut hasta el cierre de 2019, un 57% solo en 2019.

En lo que va de año, las caídas de la compañía han sido del 11,3 por ciento al comunicar una reducción de sus beneficios de 2019 y mostrarse especialmente prudente para el 2020. De este modo, su oferta pública de venta (OPV) ha sido la peor de la bolsa londinense en los dos últimos años.

El resumen es una desplome de la capitalización a cierre de ejercicio del 69,93 por ciento, desde 4.655 millones de euros hasta 1.399 millones, lo que ha llevado a la acción hasta las 5 libras desde las 18 iniciales.

El descalabro bursátil es un claro reflejo de sus resultados en los últimos nueve años.

Desde 2010 hasta 2018 la compañía registró pérdidas y tras entrar en beneficios en dicho curso en 2019 han vuelto los malos datos: la compañía ha estimado que ganará menos de 165 millones de euros, desde los 291 millones que obtuvo en 2018. A Aston Martin le ha golpeado la caída de la industria, la incertidumbre del Brexit y las pocas ventas de algunos modelos.

Es por ello que el presidente ejecutivo, Andy Palmer, no dudó en calificar el ejercicio como "muy decepcionante". Con este panorama, se ha visto obligado reducir los objetivos de ventas e inventario aunque este sigue siendo "un poco más alto de lo que quisiéramos", comentó Palmer.

Con todo, Aston Martin necesita con urgencia atraer nuevo capital a bolsa para financiar un cambio estructural en la compañía.

Todas las esperanzas en el DBX de cara al futuro, los esfuerzos de la británica se centran en el modelo de SUV DBX, que fue presentado a finales de año y cuyo preció rondará los 200.000 euros en el mercado español.

Las entregas del mismo se iniciarán en el segundo trimestre del 2020 y gracias a él pretenden doblar su producción anual hasta 14.000 unidades para 2023.

Según las cifras de la compañía, han recibido 1.800 pedidos: "El DBX es el único punto brillante y la tasa de pedidos es mucho más alta de lo que esperábamos", comentó Palmer sobre un modelo con el que los británicos pretenden hacer frente a los SUV de Rolls-Royce o Bentley.

En cambio, han caído las ventas de su modelo Vantage y por ello, según el analista de Panmure Gordon Sanjay Jha la cuestión no es "cuántos DBX se han pedido, sino a qué precios se venderán y si generarán suficientes ganancias para compensar las caídas del Vantage".

La producción comprometida, con siete lanzamientos hasta el 2022, supondrá unos ingresos estimados por la empresa de 471 millones con un precio medio por vehículo de entre 2,3 y 3,5 millones de euros.

Además de la presentación del nuevo modelo y el derrumbe en bolsa, el ejercicio se cerró con los rumores de una posible opa.

El inversor canadiense Lawrance Stroll, propietario de Racing Point, del circuito Mont-Tremblant, con una colección millonaria de automóviles de Ferrari y entre las 1.000 mayores fortunas del mundo según Forbes, ha presentado una oferta por el 20% de la compañía.

Ferrari, el caballo que tira del sector

La situación en Ferrari es completamente distinta. El beneficio neto de la compañía ha sido de 699 millones de euros en 2019, lo que supone una disminución del 11% respecto a los 787 millones de euros que ganó en 2018.

Pero en el conjunto del ejercicio, la compañía contabilizó una cifra de negocio de 3.766 millones de euros, lo que representa una progresión del 10%. 

Las ventas mundiales también crecieron esta misma cantidad. Así, la firma ha superado por primera vez en su historia la barrera de las 10.000 unidades (alcanzó un total de 10.131).

Su beneficio de explotación (ebitda) fue de 1.269 millones de euros, un 14 por ciento más respecto a los 1.115 millones de euros que ganó en 2018, y con un beneficio operativo de 917 millones de euros, un 11% más; los ingresos se elevaron a 1.924 millones, un 11% más, y vendió 5.281 deportivos, un 15%.

El consejero delegado de la casa, Louis Camilleri, aseguró que están "confiados en conseguir los objetivos a pesar de las tensiones comerciales (por su posicionamiento en China) o la volatilidad en Europa que representa el Brexit".

En medio de lograr estos hitos, Ferrari se encuentra dentro de un cambio sustancial, que tocará lo más profundo de su esencia, para subirse al carro de los coches eléctricos y las bajas emisiones.

Por ello, lanzó el SF900, su primer híbrido de producción masiva y de 1.000 caballos de potencia, cuyo impacto en la cuenta de resultados se verá a cierre de 2020.

Además, dentro de su plan estratégico para los próximos cinco años, Ferrari espera lanzar 15 modelos, a cuatro por año, con el objetivo de que en 2022 el 60% de sus vehículos sean híbridos.

Camilleri aseguró que este curso será "un año muy interesante con una fuerte aceleración de los resultados".

La referencia para el futuro

Aun así, ha sido el fabricante de automóviles de la Unión Europea que más ha subido en bolsa en 2019, el 70,49%.

También ha sido el cuarto valor del S&P World Luxury Index, el indicador que engloba a las mayores compañías de lujo cotizadas del mundo, que más ha avanzado el pasado año.

La superación constante de estimaciones de resultados provocaría, según los expertos, que gracias al crecimiento de Ferrari se puedan impulsar nuevas OPV dentro de las marcas de automóviles de lujo, con Lamborghini como principal candidata y que otras empresas del sector como la propia Aston Martin, Lamborghini o Porche cosechen buenos beneficios con sus nuevos vehículos este año.

Con todo, y según la firma Evercore, las acciones de Ferrari tienen más espacio para correr en 2020 gracias a las fuertes ganancias conocidas hasta la fecha donde "superó las expectativas en un periodo turbulento de disminución de las ventas" para la mayoría de los fabricantes de automóviles. El camino hasta la meta ha sido brillante.

Desde su estreno en la Bolsa de Milán en el 2016, los títulos de la compañía se han revalorizado un 238% a cierre de 2019, mientras que el selectivo del sector, el Eurostoxx Auto, ha caído un 6,14% durante esos años.

Por su parte, la capitalización ha aumentado un 232%, de 8.250 millones a 27.400.

Así, no es de extraño que la consultora Brand Finance sitúe a Ferrari como la marca más fuerte del mundo con una puntuación de 94,8 sobre 100 por delante de otros gigantes como Disney, McDondals o Coca-Cola y destaque su "nivel incomparable de reconocimiento de marca manteniendo la excelencia en diseño e innovación". 

Ingresos de Ferrari y  Aston Martin.
 

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