El BCE se pertrecha contra el bitcoin y el resto de criptos

La divisa digital europea, el euro digital, podría implantarse a partir de 2026 si el BCE opta por emitirla. Los expertos vaticinan que lo hará

La moneda única digital está cada vez está más cerca. El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha iniciado la fase de investigación del proyecto del euro digital tras realizar durante nueve meses análisis y pruebas con resultados «prometedores».

Esto ha hecho que «nos decidamos a acelerar el proceso y a iniciar el proyecto de un euro digital», ha señalado la presidenta del BCE, Christine Lagarde, tras aclarar que comenzar el proyecto no significa necesariamente que el BCE acabe emitiendo la divisa.  

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Se trata de una medida «positiva y necesaria», pero «algo tardía», reconoce Fernando Zunzunegui, coordinador de regulación de EFPA España y socio fundador de Zunzunegui Abogados, con la que el BCE quiere responder a la competencia de las criptomonedas privadas y a las iniciativas de otros bancos centrales.

La primera fase del proyecto durará 24 meses y su objetivo es abordar aspectos como el diseño y la distribución de la moneda digital para que pueda atender las necesidades de los ciudadanos europeos, impedir actividades ilícitas y evitar cualquier impacto no deseado en la estabilidad financiera y la política monetaria.

En definitiva, pretende diseñar «una forma de dinero de banco central digital sin riesgo, accesible y eficiente», afirman desde el BCE. Sería un complemento del dinero en efectivo, no su sustituto. 

En esta etapa también se evaluará el posible impacto de esta divisa en el mercado, y se identificarán las opciones de diseño que permitan garantizar la privacidad y evitar riesgos a los ciudadanos, a los intermediarios y al conjunto de la economía de la zona del euro. Los expertos también definirán un modelo de negocio para los intermediarios supervisados en el ecosistema del euro digital.   

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Tras esta fase, se inicia un periodo de implementación que se prevé alargar hasta 2026, y sería a partir de entonces cuando el BCE optaría por dar el sí o el no al euro digital.  

El BCE mueve ficha contra el bitcoin

Todo apunta a que sí lo hará, al menos así lo consideran los analistas.

Argumentan que el BCE necesita mover ficha porque quiere evitar que la UE pierda su autonomía estratégica y que otra moneda digital extranjera o poco regulada, léase bitcoin y similares, se imponga en el mercado de medios de pago, lo que dañaría la competencia y supondría un fenómeno equivalente a la dolarización que sufren algunas economías emergentes.  

«Europa quiere defenderse ante los movimientos observados en países y en grandes empresas tecnológicas que están desarrollando soluciones de pago en divisas como las ‘stablecoin’ globales», señala Raúl López, country manager de Coinmotion España.

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Cree que estos avances podrían lograr un impacto global y utilizar esas criptomonedas para efectuar «pagos minoristas europeos», lo que el BCE puede considerar una amenaza a la soberanía financiera en Europa, de ahí su interés en acelerar el proceso de diseño del euro digital. 

Bancos, los damnificados del euro digital

La emisión del euro digital no beneficiará por igual a todos los actores de la economía europea. Habrá unos grandes perjudicados: los bancos, debido a la posibilidad de que la nueva divisa menoscabe su papel de intermediarios en el lucrativo sistema de pagos y reduzcan la dependencia de los ciudadanos a la banca minorista.  

El euro digital puede convertirse en un competidor en la intermediación financiera ahora dominada por la banca. Los ciudadanos podrían transferir sus depósitos desde sus bancos comerciales al BCE si las condiciones que éste les ofrece son atractivas.  

Por ello, Zunzunegui considera que un cambio radical con traslado masivo de los depósitos a las cuentas abiertas por los ciudadanos en el BCE «es indeseable y debe ser descartado». 

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Para aminorar el rechazo de la banca hacia el euro digital, Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, asegura que los bancos tendrán un rol importante en la distribución del euro digital. «Queremos que sean nuestros socios no nuestros competidores. Ofreceríamos dinero seguro no servicios financieros, que es el papel de los bancos comerciales». 

A pesar de esta oferta, Alberto Fernández, profesor del programa especializado en blockchain e innovación digital del Instituto de Estudios Bursátiles, reconoce que los bancos no lo tendrán fácil. «Deberán transformarse si no quieren desaparecer, y ofrecer nuevos servicios como la custodia de activos digitales», apunta.  

Los más beneficiados por el euro digital

Los grandes favorecidos por la implantación de la divisa digital serían los ciudadanos, que tendrían acceso a ella para realizar sus pagos minoristas de forma rápida, sencilla y segura.

«Garantizaría que los habitantes de la zona del euro puedan mantener el libre acceso a un medio de pago simple, universalmente aceptado, seguro y fiable», indican desde el BCE; al tiempo que se cumple con la legislación, incluida la normativa sobre blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.  

Los ciudadanos podrán llevar a cabo transacciones sin necesidad de que un banco tradicional actúe como intermediario, ya que no será necesario tener una cuenta bancaria, lo que agilizaría las transacciones.  

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Hay más ventajas. A juicio de Panetta, un euro digital reduciría los costes de las transacciones, promovería la inclusión financiera, al asegurar que las personas que actualmente no tienen acceso a los servicios financieros puedan utilizar los pagos digitales, y permitiría a los usuarios comprar en cualquier tienda y país de la zona del euro.

También ofrecería seguridad. Como el efectivo, sería un derecho directo frente al banco central y, por tanto, no tendría ningún riesgo, ni de liquidez, ni de crédito, ni de mercado. 

No obstante, también puede suponer inconvenientes a los ciudadanos derivados de que su centralización en una sola entidad hará difícil garantizar la privacidad de los usuarios y podrán estar sometidos a cierto control. Además, deberán poseer conocimientos tecnológicos para un uso correcto de la moneda virtual, tal y como pasó a principios de siglo con las primeras plataformas de ecommerce y pagos electrónicos. 

Invertir con el euro digital

Las inversiones también se verán beneficiadas porque serán más sencillas y más rápidas.

«Según se vayan desarrollando las tecnologías de identidad digital descentralizada, los procesos de KYC (know your customer) y de prevención de blanqueo de capitales, permitirán que realizar inversiones sea un proceso infinitamente más simple», reconoce Alberto Fernández.

La fuente añade que si el euro digital permite en algún momento la tokenización de activos, «incluso será posible realizar inversiones parciales de bienes respaldadas por el euro».  

Por el momento, todos los actores implicados esperan a que el BCE termine sus fases de investigación sobre el euro digital y que se pronuncie sobre su viabilidad. Si finalmente da luz verde a la moneda virtual, se iniciaría una fase de implantación que cambiaría el sistema de pagos de toda la Unión Europea.  

Solo el euro digital triunfará, en opinión de Panetta, si añade «valor para todos los interesados: ciudadanos, comercios e intermediarios financieros». 

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