Tu huella dactilar ya no está de moda
Los ojos y la cara son las nuevas contraseñas y las últimas en probarlas son dos aerolíneas que usarán reconocimiento facial.
Las contraseñas, tal y como se conocen, van camino de quedar condenadas al ostracismo por el empuje de las novedades tecnológicas. La biometría, una fórmula de seguridad basada en parámetros físicos, ha llegado al día a día de millones de personas. En parte gracias a los 'smartphones'. Los primeros teléfonos con lector de huellas datan de 2002 pero no fue hasta 2013, gracias a Apple y el iPhone, cuando estas soluciones se han ido popularizando hasta el punto de estar presente ya en la mayoría de dispositivos móviles que llegan al mercado.
Además de en 'smartphones', se ha visto en ordenadores, tornos de acceso e, incluso, para identificarse al llegar a puestos de trabajo. Tras el repunte de estos lectores, ahora son tan habituales que ya no sorprenden. Simplemente, lo de desbloquear algo con tu huella dactilar no está de moda. Tu cara será la clave. El reconocimiento facial -y de elementos como el iris- empieza a cobrar un gran peso con nuevas soluciones que, a pesar de existir desde hace tiempo, no estaban en el 'punto de cocción' necesario para incorporarlo masivamente al mercado.
Los últimos en sumarse a estas herramientas han sido invitados inesperados. La aerolínea holandesa KLM y su homóloga estadounidense JetBlue han anunciado que empiezan las pruebas para implantar biometría en sus vuelos. ¿Adiós a la tarjeta de embarque? Pues podría ser posible puesto que la idea es reconocer a los pasajeros antes de subir al interior de las aeronaves mediante su rostro.
Las virtudes estarían claras. Lo primero, el tiempo. Se van muchos minutos haciendo cola mientras los miembros de la aerolínea comprueban uno a uno la documentación de todo el mundo, documentos que siempre no están a mano. Otra de las ventajas el ahorro en papel. Algunas compañías 'low cost' cobran por imprimirlo si no lo traen consigo, otras han impulsado soluciones basadas en códigos QR para móviles y relojes inteligentes. Aún así, muchas son las que siguen dispensando miles de billetes físicos todos los días.
Así pues el sistema que proponen es que al llegar al aeropuerto el viajero se dirija a un puesto, automatizado, con la documentación. Tendrá que presentar el pasaporte y el billete, bien impreso de casa o en la app de la aerolínea, a un escáner. Esto servirá para procesar el patrón que posteriormente se identificará antes de embarcar.
Cuando reciba la llamada en la sala de espera, el pasajero deberá dirigirse a un puesto y detenerse unos segundos para comprobar su identidad. Se podrá en marcha este mismo mes en un vuelo entre Boston y Aruba de JetBlue. Delta, por su parte, ha optado de momento por instalar un sistema de huella dactilar, pero sus responsables ya hablan de que en un futuro cercano «el iris» será suficiente para identificarse.
Un vídeo polémico
El iris precisamente es lo que utiliza Samsung en su último buque insignia, el Galaxy S8, como medida de seguridad. Un lector que ya instaló en el malogrado Note 7 y que ahora ha decidido reutilizar. Los patrones de la retina son únicos y todavía no se ha encontrado una forma efectiva de replicarlos virtualmente. Esto significa que es una de las maneras más seguras de mantener a salvo un dispositivo de un acceso no deseado.
La compañía tuvo que replicar hace unos pocos días a un vídeo en el que supuestamente se mostraba la facilidad de 'hackear' este escáner. Se veía como tomando una fotografía con nitidez y con una lentilla podía saltarse este filtro. Pero los surcoreanos ven «casi imposible» que pueda hacerse. «Se necesita una cámara que pueda capturar la luz infrarroja (utilizada en el video), que ya no está disponible en el mercado. También, se necesita tomar una foto del iris del dueño y robar su 'smartphone'. Es difícil que todo el escenario suceda en la realidad», asegura el comunicado.
Independientemente de esto, la biometría ha llegado para quedarse. El próximo paso, 'hackear' el cuerpo. Si hay casos de humanos que ya se ha implantando chips debajo de la piel, por qué no extenderlo. Hay empresas en los países nórdicos que incluso ya instalan una pequeña pieza NFC bajo la piel de sus empleados. Muchos lo ven como el futuro. También Elon Musk, fundador de Tesla y Space X, que ha creado 'NeuraLink', una empresa que estudiará la posibilidad de fusionar inteligencia biológica con inteligencia artificial mediante dispositivos implantados en el cuerpo humano.