Rousseff se compromete con reequilibrio fiscal para enfrentar recesión

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que su Gobierno se empeñará en 2016 por alcanzar un reequilibrio fiscal y[…]

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy que su Gobierno se empeñará en 2016 por alcanzar un reequilibrio fiscal y el control de la inflación como herramientas para retomar el crecimiento de una economía actualmente en recesión.

"No hay conejo en el sombrero para enfrentarse a la actual situación. Necesitamos una estabilidad macroeconómica, que supone tanto reequilibrio fiscal como control de la inflación, para volver a crecer", afirmó la gobernante en un desayuno con los periodistas que cubren la Presidencia.

La jefe de Estado aseguró que el Gobierno trabajará con las metas de terminar este año con un superávit fiscal primario equivalente al 0,5 % del Producto Interior Bruto (PIB) y con una inflación próxima al techo máximo tolerado por el Gobierno (6,5 %).

Pese a que no precisó su meta para el crecimiento del PIB este año, aseguró que, para que Brasil vuelva a crecer, además de garantizar el reequilibrio macroeconómico, impulsará algunas reformas tributarias y en el sistema de pensiones y ofrecerá incentivos para que las empresas inviertan en aeropuertos, puertos, carreteras, ferrocarriles y en el sistema eléctrico.

Brasil se enfrenta a una grave recesión y, según las últimas proyecciones, terminó 2015 con una contracción económica del 3,71 %, una inflación del 10,72 % y un déficit récord en sus cuentas públicas.

De confirmarse esos pronósticos, la mayor economía de Suramérica sufrió en 2015 su peor contracción desde 1990, cuando retrocedió un 4,35 %, y la mayor inflación en los últimos trece años.

Rousseff admitió que la recesión provocó una fuerte caída en la recaudación tributaria y desequilibró las cuentas públicas.

"La prioridad es el reequilibrio fiscal del país. Perdimos ingresos de forma sistemática por la caída de la recaudación e, incluso con los grandes recortes de gastos que hicimos, no conseguimos equilibrar las cuentas", afirmó.

Según ella, la caída de la recaudación y la crisis económica del país también fue provocada por el fin del ciclo de altos precios de las materias primas, principalmente las minerales y las petroleras, que son base de los tributos en Brasil.

"Un reequilibrio fiscal también nos permitirá mejorar las condiciones para controlar la inflación y estos dos elementos son esenciales para la retomada del crecimiento", resaltó.

En cuanto a las medidas que pretende adoptar en los próximos meses para incentivar el crecimiento, Rousseff mencionó una reforma tributaria, una reforma al sistema de pensiones, incentivos para que las empresas privadas inviertan en infraestructura y una política agresiva de apertura para las exportaciones.

Rousseff admitió que "el mayor error del Gobierno fue no haber percibido, ya en 2014, el tamaño de la desaceleración que sería provocada por la crisis de los países desarrollados y por la caída brutal de los precios de las materias primas".

"Pero vamos a luchar con uñas y dientes para que 2016 sea mejor que 2015", concluyó.

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