Robo advisors, ¿la democratización de la planificación financiera?

Si trabajas en la industria de la inversión, a menos que hayas estado escondido en una cueva durante los últimos[…]

Si trabajas en la industria de la inversión, a menos que hayas estado escondido en una cueva durante los últimos dos años, seguramente hayas escuchado el término "Robo advisor". De hecho, si se hace caso a todo lo que aparece en la prensa económica, se podría pensar que una revolución en la planificación de las inversiones está a punto de llegar. Con nuevas plataformas on line surgiendo cada vez con más regularidad y con un buen número de las ya existentes siendo compradas por bancos o gestoras de fondos, no cabe ninguna duda de que están llegando nuevos tiempos a la industria.

De manera sencilla, el término Robo advisor hace referencia a los servicios online de gestión de carteras basados en un algoritmo. El inversor se registra y aporta información que permita determinar su nivel de riesgo y sus objetivos de ahorro. El algoritmo definirá un perfil personalizado con el que tratará de dar respuesta a las necesidades del inversor y que será capaz de ajustarse a las fluctuaciones de los mercados y de las inversiones. Las carteras suelen ser básicas, ya que se componen de activos tradicionales como combinaciones de acciones y bonos en forma de fondos de gestión pasiva.

Aunque en la mayoría de los casos, este servicio no constituye una asesoría financiera desde el punto de vista legislativo, parece que el modelo de los Robo advisor va a convertirse en una innovación disruptiva en una industria que históricamente ha sido concebida de forma inherente e inseparable al ser humano. Dicho con otras palabras, podría parecer que los ordenadores y el desarrollo de la tecnología están amenazando a los asesores financieros y banqueros privados. Sin embargo, el resultado probablemente sea menos binario y mucho más matizado.

Los servicios de asesoramiento financiero llevados a cabo por personas ofrecen diferentes características que los Robo advisor, al menos de momento, todavía no tienen. Por ejemplo, el algoritmo no está capacitado para tener en cuenta la situación fiscal de los usuarios u otras consideraciones personales que no pueden reflejarse en el cuestionario. Por ello, es poco probable que las personas con patrimonios más elevados encuentren un solución basada en un algoritmo lo suficientemente personalizada como para adaptarse a sus condiciones particulares.

Además, ha aumentado la tendencia de recurrir a los Robo advisor de una forma paralela a sus homólogos humanos - las EAFIs. Los clientes más pequeños, que no suelen tener acceso a los servicios completos que los asesores profesionales ofrecen de forma habitual, podrían contar con propuestas más atractivas. El algoritmo se inspira en la gestión profesional de carteras, ajustando determinados parámetros cuando es necesario, lo que ayuda a aumentar la satisfacción del cliente.

El mayor potencial de los Robo advisor reside en los inversores con menos experiencia: personas entre 20 y 30 años que quieren ahorrar ya sea para comprar una vivienda o para contar con más dinero de cara a la jubilación, pero que desconocen cómo pueden hacerlo. Para los profesionales que trabajamos en la industria financiera es fácil olvidar que la mayor parte de las personas desconocen los contextos de inversión o carecen del conocimiento necesario para llevarla a cabo. Muchos no están familiarizados con los conceptos más básicos. De hecho, la mayoría de las personas dicen que tienen un plan de pensiones, pero no saben qué contestar cuando se les pregunta en qué invierte su plan, por lo que suelen dar como respuesta "¿acciones? O bonos. Creo que está invertido en un fondo..."

De hecho, tratar de crear una cartera equilibrada de forma casera y que dicha cartera pueda adaptarse con el tiempo requiere tanto conocimiento como disciplina, y todo ello no en poca medida. Simplemente no es una alternativa para la mayor parte de las personas formarse a sí mismos de forma autodidacta en teoría de la inversión, mantenerse informado sobre la evolución de los mercados y adoptar, consecuentemente, decisiones de inversión de forma regular. Igual de poco realista es pensar que la mayoría de las personas con 10.000 euros ahorrados podría optar a recibir asesoramiento de un asesor financiero profesional.

Es en estos casos en los que los Robo advisor encuentran su nicho de mercado. Con comisiones que oscilan entre el 0,2% y el 1%, los robo advisor ofrecen una alternativa al modelo de asesoría profesional más costoso. Además, ofrecen una ventaja de diversificación evidente, frente a una mezcla aleatoria de fondos y valores.

Una de las garantías de su viabilidad reside en que es una solución para todo el mundo, ya que la inversión mínima puede ser de unos cientos de euros, una cantidad asumible para un amplio abanico de inversores. Esto contrasta con los requisitos mínimos de los servicios de banca privada, cuyo patrimonio mínimo, en muchos países, podría llegar a multiplicar por cien esta cantidad.

Los Robo advisor representan una oportunidad atractiva para bancos y otras entidades que cuentan con clientes con menores patrimonios. En un entorno en el que a los bancos les cuesta cada vez más diferenciarse de sus competidores, los Robo advisor podrían suponer grandes oportunidades para los primeros que se sumen a esta tendencia. Por otro lado, hay que tener en cuenta que es probable que la propia naturaleza del mercado implique márgenes más modestos y que haga necesarios grandes volúmenes de clientes, lo que pueda hacer que para algunos bancos no merezca la pena desarrollar sus propias plataformas. Sin embargo, este escollo podría solucionarse fácilmente incorporando una plataforma externa que se adapte sin complicaciones a la infraestructura ya existente.

El desarrollo de los Robo advisor podría suponer que las carteras equilibradas dejen de ser de dominio exclusivo de los inversores con más conocimiento y recursos. En efecto, podríamos estar asistiendo a una democratización de la planificación financiera. Y para aquellos actores del mercado con pensamiento más largoplacista y más innovador, añadir este tipo de plataformas a la actual gama de servicios podría resultar una estrategia acertada en el medio plazo.

Faris Hamadeh, ejecutivo de cuentas en Aberdeen AM

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