Partidos cruzan ecuador con posiciones invariables que dificultarían acuerdos

Los principales partidos cruzan el ecuador de campaña confiados en superar a las encuestas y con unas estrategias que, a[…]

Los principales partidos cruzan el ecuador de campaña confiados en superar a las encuestas y con unas estrategias que, a priori, no modifican las posiciones que cada uno de ellos mantuvo tras el 20D y que hizo imposible un acuerdo de gobierno.

A pesar de ello, todos aseguran que no habrá terceras elecciones, como dejaron patente Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera en la cita de campaña más seguida, el debate a cuatro del pasado lunes.

- El PP busca réditos del todos contra Rajoy.

El PP llega optimista, subiendo "poquito a poco", como apunta un dirigente, y con una campaña "positiva y propositiva", que le está dando puntos frente a la estrategia de ataque de otros partidos.

No obstante, Mariano Rajoy adopta un tono más beligerante del que tenía cuando empezó y con un discurso que mira ya al escenario postelectoal.

Lleva días lanzando un reclamo a sus rivales que es también un aviso a los electores: hay que dejar gobernar al más votado, aunque no haya acuerdo.

Y aunque prometió que no atacaría a los otros candidatos, sí les envía mensajes y reproches en sus intervenciones, como cuando les acusa de tener como único objetivo, lejos del interés general, sacarle de la Moncloa.

Además, a su aviso de que sólo hay dos opciones, la del PP o la izquierda radical, Rajoy ha colocado ya a Ciudadanos en el mismo "pack" que a socialistas y Podemos, sobre todo después de que Albert Rivera haya dicho que no piensa facilitar su investidura.

Critican especialmente la virulencia con la que está atacando Rivera a Rajoy, que achacan a que en Ciudadanos están preocupados ante la posible pérdida de apoyos.

En cualquier caso, en el PP ven con satisfacción, que no euforia, esta primera parte de la campaña y los dirigentes consultados coinciden en que el partido está mucho más animado que en diciembre.

Aseguran además que la campaña de Rajoy es "respetuosa" con los adversarios, aunque se defiende cuando le atacan, y ponen en valor el esfuerzo que hace combinando sus viajes con su presencia en los medios de comunicación, mientras sigue al frente del Gobierno pendiente de asuntos como el "brexit".

El mitin más numeroso celebrado hasta ahora fue en Zaragoza y reunió a 2.500 personas, según el PP, que ha programado para el lunes en Málaga su acto central de campaña.

- El PSOE confía en eludir el "sorpasso" de Podemos.

El PSOE dobla la página de la campaña con el miedo en el cuerpo ante el temor del "sorpasso" de Podemos-IU, que Pedro Sánchez está convencido de que no se dará, porque las encuestas no reflejan el verdadero suelo electoral de los socialistas.

"En términos de escaños, es impensable, y también en votos", exponen a Efe fuentes del Comité Electoral para rebatir la tendencia casi unánime de los sondeos.

Sánchez ha mantenido su consigna de que sólo habrá cambio si gana el PSOE, aunque en Ferraz asumen que su pugna es la segunda plaza, que le volvería a dar margen para intentar negociar un gobierno con Podemos y con Ciudadanos, que se demostró imposible hace dos meses.

El candidato ha rehuido concretar qué haría si quedara tercero ante un sector del partido, más del aparato y de la vieja guardia, que rechaza hacer presidente a Iglesias.

Tras el regusto algo amargo que dejó el debate a cuatro, la movilización ha sido la gran obsesión de Sánchez en sus mítines, que ha acompañado con numerosos actos en la calle y también buscando el voto casa por casa en un barrio madrileño.

El acto más multitudinario fue en Durango (Bizkaia), con algo más de 2.000 personas, aunque se reserva las plazas fuertes para la segunda mitad de campaña, con el cierre primero en Madrid con Felipe González y en Sevilla, con Susana Díaz.

- Podemos se ve ya en la Moncloa.

Unidos Podemos no se ha salido del guión que llevaba para la campaña: mano tendida al PSOE, al que emplaza a aclarar con quién pactará tras el 26J, y tono contenido ante los ataques de los socialistas, porque saben que elevar la tensión puede pasarles después factura.

Pese a que fuentes de Podemos reconocen que algunas encuestas pueden resultar engañosas, sí dan por hecho el "sorpasso" al PSOE gracias a la fuerza de las confluencias y la alianza con IU, y en todos los mítines repiten que se ven ya cerca de ganar al PP, a quién Iglesias se dirige en exclusiva como competidor directo.

Iglesias ha sido quizá el candidato que menos presencia ha tenido en los actos de campaña: sólo ha participado en tres mítines y ha priorizado su presencia en radios y televisiones, dando allí muchas veces el titular.

Ha tenido casi el mismo protagonismo que otros representantes de la confluencia, como la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, o la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra, a quienes Podemos exhibe como ejemplo de eficiencia en el Gobierno y representantes de un eje mediterráneo con identidad nacional -Cataluña, Valencia y Baleares-, muestra del "cambio" progresista.

La formación morada sigue llenando las plazas, quizá algo menos que en diciembre pero demostrando aun así que su electorado es el más movilizado y que puede reunir a casi 5.000 personas en Barcelona o 4.000 en Mallorca.

Más mestizaje se ha visto en los mítines de Podemos en los que a los gritos de "Sí se puede" se han unido en ocasiones los cantos a la república y las banderas del PCE, especialmente en actos como el de Málaga, con el número cinco por Madrid, Alberto Garzón, que al igual que Podemos intenta huir de "etiquetas" y defiende su unión para ganar el Gobierno.

Y el mensaje sigue siendo el mismo, que sólo hay dos opciones: o Gobierno del PP o de Podemos, esperando que Pedro Sánchez termine de decidirse.

- Ciudadanos sitúa a Rajoy como línea roja.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha despejado por fin la incógnita que venía esquivando desde el principio: no facilitará un Gobierno de Mariano Rajoy, ni con una abstención ni tampoco en el caso de que sus votos fueran decisivos para impedir que Podemos accediera al poder.

Y lo ha pasado también dando sus primeros "golpes" a los socialistas, golpes de guante blanco, eso sí, porque lo más que les ha pedido es que aclaren antes del 26J si van a apoyar a los "populistas" de Podemos o estarán del lado de las fuerzas constitucionalistas.

Los ataques al PP de Rajoy y a los "vendedores de humo" de Podemos han sido los mensajes que más ha repetido Rivera durante los casi 5.000 kilómetros que lleva recorrida su caravana electoral.

Una caravana que ha pasado por Barcelona -tres veces con el montaje de hoy para ver el partido de la Roja-, Salamanca, Guadalajara, Albacete y Almagro (Ciudad Real).

En algunos casos para reforzar el apoyo que ya tienen y, en otros, como en Albacete, para conseguir ese puñado de votos que les falta para lograr al menos un escaño.

Convencidos de que conseguirán los votos de un 15 por ciento del electorado -el 20D obtuvieron un 13,93 %-, Ciudadanos ha preferido una campaña con actos de formato bastante reducido y también de carácter sectorial, con empresas, mujeres y organizaciones sociales, en los que a Rivera se le ve mucho más cómodo.

No ha llenado en ningún sitio más allá del medio millar de personas, que es lo que reunió en el barrio de Nou Barris en Barcelona, el segundo día de campaña, pero, en cambio, ha buscado mucho más que en diciembre el contacto con la gente, dando más paseos, escuchando a los vecinos o entrando en algún bar que otro.

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