Nuevo ministro de Finanzas surcoreano promete reformas estructurales
El nuevo ministro de Finanzas surcoreano, Hong Nam-ki, se comprometió hoy a impulsar una serie de reformas estructurales para mejorar[…]
El nuevo ministro de Finanzas surcoreano, Hong Nam-ki, se comprometió hoy a impulsar una serie de reformas estructurales para mejorar el panorama económico y mantener a la vez las políticas del actual Gobierno para corregir la desigualdad social.
"El objetivo es lograr un país en el que la gente pueda vivir bien y en el que tanto la innovación como el crecimiento basado en el incremento de la renta alimenten la economía", dijo Hong en un entrevista concedida a medios locales y que reprodujo hoy la agencia Yonhap.
El flamante titular de Finanzas añadió que el Gobierno anunciará un plan para final de año "para potenciar la competitividad de industrias clave".
También destacó el rol del sector privado y aseguró que su Ministerio se esforzará "en escuchar lo que el mercado tenga que decir" y que él mismo tratará de mantener una reunión semanal con los principales líderes empresariales.
Hong fue nombrado el pasado viernes por el presidente, Moon Jae-in, para sustituir en el cargo a Kim Dong-yeon, ante el bache económico que atraviesa el país y las desavenencias en el seno del Ejecutivo sobre las políticas necesarias para estimular el crecimiento.
Moon destituyó también el viernes a Jang Ha-sung, su principal asesor económico, y nombró en su lugar al que hasta ahora había sido su secretario de asuntos sociales, Kim Soo-hyun, precisamente por los desencuentros entre Jang y el ahora exministro Kim.
Jang es considerado el arquitecto de la política de crecimiento basada en el incremento de la rentas más bajas con objeto de impulsar el consumo y reducir las grandes desigualdades del país, una fórmula que Moon abanderó desde su llegada a la Casa Azul en mayo del año pasado.
Sin embargo esta política, que empezó a ser cuestionada por el exministro Kim, ha traído aparejadas medidas muy controvertidas entre los surcoreanas, como el incremento del salario mínimo en un 16 y un 11 por ciento en 2017 y en 2018, respectivamente.
La medida ha golpeado con dureza al sector servicios o a la industria manufacturera, frenado casi por completo la creación de empleo desde el verano y minado la popularidad del presidente.
A estos factores se une una ralentización de la cuarta economía de Asia, cuyas previsiones de crecimiento para este año se han recortado en dos décimas hasta quedar en el 2,7 por ciento.