Marín Quemada defiende un supervisor único porque es más difícil de capturar
El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, ha reiterado hoy[…]
El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, ha reiterado hoy su defensa de un supervisor único frente a la propuesta de dividirlo en dos -competencia y sectores- porque "una institución grande es más difícil de capturar".
Durante su intervención en la última jornada del curso de la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) patrocinado por BBVA en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Marín Quemada ha considerado que "el tamaño importa" y que "una institución grande es más difícil de capturar, es más independiente, que una institución pequeña".
Así, aunque los supervisores resultantes del proceso de división de la CNMC "querrán ser transparentes e independientes", serán más pequeños, lo que puede conducir a debilidades.
"Estoy firmemente convencido de que el modelo convergente ha dado resultados extraordinariamente prácticos" que pueden mejorar, ha añadido, al tiempo que ha insistido en que un supervisor único permite dar una "respuesta coherente a una realidad que es polifacética y poliédrica", en la que las fronteras entre sectores son difusas.
Por otra parte, Marín Quemada ha avanzado que la institución trabaja para acortar el periodo de instrucción y resolución de expedientes, que actualmente está fijado en 18 meses, y que resulta "incompatible" con los tiempos de la digitalización.
También se ha mostrado partidario de mejorar la coordinación interna de la CNMC y ha subrayado la necesidad de recuperar las competencias pendientes, como la fijación de los peajes energéticos.
Asimismo, ha recordado que desde la creación en la Comisión en 2013 ha aprobado más de 7.000 expedientes y ha impuesto sanciones por más de 1.000 millones de euros, aunque estas multas, según su "opinión personal" al final "no son verdaderamente disuasorias".
Con respecto al conflicto en el sector del taxi, ha insistido en que no se puede "prohibir la realidad", sino que hay que introducir los nuevos negocios dentro de las normas siempre que no tengan un tratamiento fiscal o laboral más beneficioso, a lo que ha añadido que "no hay nada que hagan estas compañías nuevas que no puedan hacer las compañías antiguas".