Los problemas del consorcio Agrokor desestabilizan el gobierno de Croacia
El peligro de bancarrota de Agrokor, el mayor grupo empresarial de Croacia, amenaza con provocar una pronta caída del gobierno[…]
El peligro de bancarrota de Agrokor, el mayor grupo empresarial de Croacia, amenaza con provocar una pronta caída del gobierno y una implosión económica del país miembro más joven de la Unión Europea (UE), que podría dejar desempleadas a decenas de miles de personas.
La consorcio dedicado a la producción y distribución de alimentos, tiene la mayor red de tiendas minoristas en Croacia.
Ante una deuda acumulada de 5.400 millones de euros, equivalente al 12 % del PIB del país, el Gobierno croata se vio obligado intervenir el consorcio, que tiene unos 40.000 empleados en Croacia y otros 20.000 en países vecinos como Eslovenia y Bosnia.
Además, los proveedoras de Agrokor, sobre todo del sector agrícola, emplean solo en Croacia a 150.000 personas.
Esos datos hacen que una posible bancarrota del grupo pueda convertirse en un devastador "tsunami" económico y financiero, según ha reconocido el primer ministro, el conservador Andrej Plenkovic.
La compañía más importante del país empezó en 1976 con la producción de flores y vivió una rápida expansión en la década de los 1990, bajo el primer presidente de la Croacia independiente, Franjo Tudjman (1991-1999).
Su mayor adquisición fuera del país fue la compra en 2014 de Mercator, la principal cadena minorista en Eslovenia.
La facturación anual de Agrokor es de unos 6.500 millones de euros, equivalente al 15 % del Producto Interior Bruto (PIB) de país, uno de los más pobres de la UE, en la que entró en 2013.
Su expansión en los años 1990 fue poco transparente y está considerada como un claro ejemplo del "capitalismo clientelista" postcomunista, en el que el éxito depende de la estrecha relación entre los empresarios y la elite política del país.
"Una posible bancarrota de Agrokor es consecuencia de la situación económica y política general en Croacia en las últimas décadas", explica a Efe Velimir Srica, catedrático en la Universidad de Economía de Zagreb y experto del Banco Mundial.
"Queda reflejada la falta de estrategia estatal, la insana interconexión entre la política y la economía, la corrupción y la ignorancia", advierte el experto.
La simbiosis entre Agrokor y el Estado fue tal "que el fisco croata no mandó a nadie durante diez años revisar las cuentas de la empresa", critica Srica.
Cuando a comienzos de este año se anunció que el grupo estaba al borde de la bancarrota, el gobierno croata reaccionó con urgencia para impedir una implosión.
Para ello, adoptó una ley conocida como "lex Agrokor" que prevé una gestión estatal de grandes empresas para impedir su bancarrota.
"El objetivo de este Gobierno fue impedir un 'tsunami' económico y financiero que afectaría a todos", aseguró el primer ministro, Andrej Plenkovic, la semana pasada.
De acuerdo a la ley, el propietario mayoritario de Agrokor, el magnate multimillonario Ivica Todoric, tuvo que ceder la compañía en marzo a una dirección de crisis, que se puso a negociar con los acreedores, entre ellos dos bancos rusos, Sberbank y VTB.
La empresa asegura que no tendrá que declarar la bancarrota y promete una reestructuración en los próximos 18 meses, lo que implicaría vender algunas partes del consorcio.
La crisis de Agrokor no solo es un peligro para la estabilidad económica y social del país, sino ha provocado la ruptura de la coalición de Gobierno entre la conservadora Unión Democrática Croata (HDZ) y el centrista partido Most (Puente).
Es que el socio menor de la coalición (Most) llegó a apoyar una moción de censura contra Zdravko Maric, el ministro de Finanzas y antiguo gerente de Agrokor, por supuesto conflicto de intereses.
La HDZ logró salvar a su ministro con una ajustada mayoría parlamentaria, pero la prensa y los analistas vaticinan que el ejecutivo acabará cayendo en los próximos días o semanas, provocando las segundas elecciones anticipadas en menos de un año.
Es que Most acusa a la HDZ de tratar de ocultar actos criminales en el seno de Agrokor, en los que algunos dirigentes del partido estarían involucrados.
Y según denuncia la oposición, liderada por los socialdemócratas, la reestructuración del grupo tarde o temprano será un fracaso, por lo que al final serán los ciudadanos que deberán pagar por ello.
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