Los precios vuelven a bajar en Japón y alejan aún más la meta de inflación
Los precios volvieron a caer en Japón en octubre por octavo mes consecutivo, lo que supone la mayor racha a[…]
Los precios volvieron a caer en Japón en octubre por octavo mes consecutivo, lo que supone la mayor racha a la baja de este indicador en la tercera economía mundial desde 2011 y aleja aún más la meta de inflación marcada por el banco central nipón.
El Índice de Precios de Consumo (IPC) cayó en octubre un 0,4 por ciento respecto al mismo mes de 2015, según los datos publicados hoy por el Ministerio de Interior y Comunicaciones, y que van en línea con las previsiones de la mayoría de analistas.
El índice, que excluye los alimentos frescos por su excesiva volatilidad, avanzó no obstante un 0,2 por ciento respecto al mes precedente.
Se trata del octavo descenso interanual consecutivo causado, sobre todo, por el abaratamiento de los precios del crudo y por la fragilidad de la demanda doméstica, aunque la tendencia a la baja del IPC nipón se ha moderado en los últimos meses.
De hecho, si se excluyen tanto los precios de los alimentos como los de la energía, el indicador avanzó un 0,2 por ciento interanual en octubre.
Esta evolución subraya la dificultad de alcanzar la meta fijada por el Banco de Japón (BoJ) de situar la inflación en torno al 2 por ciento como persigue su programa de flexibilización, con el objetivo de cerrar definitivamente el ciclo deflacionista que ha afectado al país durante casi dos décadas.
El banco central nipón ya retrasó el plazo marcado para alcanzar esta meta más allá del año 2018 en su última reunión celebrada a comienzos de mes debido, principalmente, a la presión a la baja que ha ejercido el abaratamiento del crudo en Japón, un país con una alta dependencia energética del exterior.
No obstante, algunos expertos esperan una aceleración del IPC nipón tras el repunte de los precios internacionales del petróleo, a raíz del acuerdo logrado en septiembre por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para recortar la producción de crudo.
"Se prevé una subida de los precios de la energía en Japón para comienzos de 2017, lo que tendría un efecto beneficioso para la inflación", señaló el analista Taro Saito, de NLI Research, en declaraciones a la agencia Kyodo.
Otros analistas estiman que la tendencia al alza del dólar frente al yen empujará al alza el coste de las importaciones al país asiático y repercutirá en los precios de consumo.
Desde la victoria del republicano Donald Trump en los comicios presidenciales de EEUU el pasado 8 de septiembre, el verde se ha revalorizado un 10 por ciento frente a la divisa estadounidense, gracias a las expectativas generadas en los mercados por las posibles medidas de estímulo en la primera economía mundial.
Al margen de estos factores externos y pese a que el consumo de los hogares nipones sigue mostrando síntomas de debilidad, el Banco de Japón considera que la economía nacional ya va por el buen camino para dejar atrás su largo ciclo deflacionista, aunque señaló que esta senda será más larga de lo inicialmente previsto.
El organismo estima que la inflación se sitúa actualmente en el 0 por ciento pero que irá encaminándose progresivamente hacia la ansiada subida del 2 por ciento a partir de finales de 2017, según el último informe de perspectivas económicas del BoJ publicado el pasado día 1.
El banco central nipón apuesta por mantener el amplio programa de compra masiva de activos que puso en marcha en 2013, al que se sumó desde mediados de este mes su primera operación de compra de deuda nipona para controlar los tipos.
Por su parte, el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha elevado la presión sobre el sector privado del país para que aplique subidas salariales en las negociaciones salariales para el próximo año, en una reciente reunión con la patronal nipona.
El incremento salarial es uno de los engranajes clave para el llamado "Abenomics", el programa económico del Gobierno, que aspira a crear un círculo de crecimiento en beneficios corporativos, sueldos y consumo para poner fin al ciclo deflacionista.