Los europeos del G-20 desafían a Trump

Ni Merkel ni Macron buscan aislar a EE UU, pero advierten de que el acuerdo sobre el clima «no tiene vuelta atrás ni es negociable».

Los países europeos del G-20 hablarán con una sola voz y defenderán la misma línea de negociación durante el encuentro del grupo la semana próxima en Hamburgo. «Queremos, como participantes europeos en la cumbre del G-20, hacer una aportación común y demostrar una actuación decidida ante las preocupaciones y tareas que afrontar en el mundo», dijo la canciller federal, Angela Merkel, al término de una reunión preparatoria con los jefes de Estado y de gobierno de los países de la Unión Europea que forman parte del grupo, además de Noruega.

«Todos defendemos el acuerdo de París» para luchar contra el cambio climático, explicó Merkel, quien subrayó que este debe ser «un mensaje importante» para los países en vías de desarrollo. Pocas horas antes y en una declaración de gobierno ante el Bundestag, el Parlamento federal, la anfitriona de la cumbre del G-20 había criticado además al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sin citar su nombre. «Quien piense que puede resolver los problemas de este mundo con aislacionismo y proteccionismo comete un tremendo error», afirmó Merkel, quien defendió la necesidad de cooperación internacional, también en cuestiones comerciales, y subrayó que «solo unidos conseguiremos encontrar las respuestas correctas a las cuestiones centrales de nuestro tiempo». Una unidad que exigió tanto del G-20 como de la Unión Europea.

De la reunión de Hamburgo debe partir igualmente una clara señal a favor de la apertura de los mercados y en contra del proteccionismo, comentó la canciller, que igualmente insistió en que el cambio climático es un reto existencial para toda la Humanidad. «No podemos ni queremos esperar hasta que el último en el mundo se haya convencido de las conclusiones científicas sobre el cambio climático. Con otras palabras: el acuerdo sobre el clima no tiene vuelta atrás ni es negociable», dijo la canciller apuntando de nuevo hacia Trump. Y añadió además que «desde que Estados Unidos decidió abandonar el tratado sobre el clima de París estamos más decididos que nunca a convertirlo en un éxito». En ese sentido disipó las críticas de las organizaciones ecologistas que temen que en la cumbre de Hamburgo se evite todo enfrentamiento con Trump. Tras reconocer que «el disenso con EE UU en esa cuestión es evidente», Merkel admitió que «no sería sincero tratar de ocultarlo. No tenemos intención de hacerlo».

Inmigración y comercio

También el presidente francés, Emmanuel Macron, se mostró preocupado por la postura aislacionista del Gobierno de Washington y comentó que la cumbre del G-20 se enfrentará a retos desconocidos. «Vivimos un momento inédito. Los riesgos internacionales casi nunca fueron tan críticos como ahora», dijo el máximo mandatario galo en la rueda de prensa conjunta celebrada tras la reunión a la que asistieron también la primera ministra británica, Theresa May; sus colegas español e italiano, Mariano Rajoy y Paolo Gentiloni; los jefes de gobierno de Holanda y Noruega, Mark Rutte y Erna Solberg, así como los presidentes del Consejo y la Comisión de la UE, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker.

En la cita de Hamburgo los próximos días 7 y 8, «Europa debe defender los valores comunes que nos unen», señaló Macron, quien citó como asuntos y problemas a tratar en el G-20 el abandono por EE UU del tratado de París, la inmigración y el comercio y la lucha contra el terrorismo. Tanto Merkel como Macron rechazaron marginar a Estados Unidos en la cumbre. «Apoyamos el acuerdo de París, pero trabajamos también para lograr soluciones comunes», dijo la canciller, quien subrayó que hay cuestiones de interés común como la lucha contra el terrorismo. Macron afirmó a su vez que «aislar a un país carece de todo sentido».

Durante el almuerzo celebrado en Berlín, los asistentes abordaron también las cuestiones y problemas que se derivan de la inmigración irregular que se dirige a Europa, sobre todo a través del Mediterráneo y desde las costas de Libia. Los miembros europeos del G-20 se comprometieron a un mayor apoyo a los países del sur del continente y exigieron una actuación internacional decidida contra los traficantes de seres humanos. «Sabemos hace tiempo que no podemos dejar a Italia y Grecia solos con este problema», resumió el presidente de la Comisión Europea.

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