La economía brasileña crece, pero su recuperación sigue en entredicho

La economía brasileña se tomó un respiro en el primer trimestre de este año y puso fin a dos años[…]

La economía brasileña se tomó un respiro en el primer trimestre de este año y puso fin a dos años seguidos de recesión, con un crecimiento del 1 % en comparación con los últimos tres meses de 2016, aunque su recuperación sigue en entredicho y amenazada por la crisis política.

La mejora del producto interior bruto (PIB) de la mayor economía sudamericana en los tres primeros meses de 2017 fue la primera desde el crecimiento del 0,3 % en el cuarto trimestre de 2014, según los números divulgados este jueves por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

A pesar del resultado y de que el Gobierno lo anunció como el fin de la recesión, los economistas alertaron de que aún es prematuro declarar el final de la crisis, especialmente por los efectos que puede tener la grave crisis política del país, con el presidente Michel Temer en la cuerda floja tras la decisión de la Corte Suprema de abrirle un proceso por corrupción.

El escándalo por la divulgación de una grabación en la que el jefe de Estado escucha sin inmutarse a un empresario relatando diferentes corruptelas ha hecho que Temer pierda apoyo en el Congreso y amenaza con retrasar la aprobación de las reformas impulsadas por su Gobierno, consideradas vitales por los economistas.

Algunos parlamentarios que antes apoyaban las reformas han revisado su posición, en especial frente a la que flexibiliza la legislación laboral y la que crea condiciones más difíciles en el sistema de pensiones y jubilaciones.

La comparación del resultado del PIB con el del primer trimestre de 2016 también pone en duda la recuperación económica: en los tres primeros meses de 2017 la economía se retrajo un 0,4 %, la duodécima caída seguida, mientras que, teniendo en cuenta los últimos cuatro trimestres, el resultado muestra un descenso del 2,3 %.

Otro indicador que pone en duda la retomada económica es que el crecimiento del primer trimestre dependió casi que exclusivamente del sector agropecuario, que creció un 13,4 % y tuvo su mejor resultado en 20 años, impulsado por una cosecha de granos récord.

Los otros dos sectores que componen el PIB brasileño también refuerzan esta precaución: el sector servicios, que representa el 70 % del PIB brasileño, tuvo un crecimiento nulo, mientras que la industria, que se expandió un 0,9 %, vive altibajos y no puede darse por consolidada su recuperación.

En la comparación anual con los primeros tres meses de 2016, ambos sectores presentaron un resultado negativo: la industria se contrajo un 1,1 % y el sector de servicios un 1,7 %.

Los economistas tampoco ven una recuperación consistente este año en la industria, uno de los pilares de la economía brasileña y que en 2016 encadenó tres años seguidos en negativo: -3 % en 2014, -8,3 % en 2015 y -6,6 % el año pasado.

Otro aviso de que la recuperación no será tan rápida la dio ayer el Banco Central, que, pese a reducir la tasa básica de interés del 11,25 % al 10,25 % anual para intentar impulsar la economía, insinuó cortes menores de los tipos de interés en el futuro.

El desempleo puede seguir frenando el consumo de los brasileños, que cayó un 0,1 % en el primer trimestre, y las inversiones bajaron un 1,6 % comparadas con las de los últimos tres meses de 2016.

Tras conocer el PIB del primer trimestre, Temer se mostró eufórico y aseguró en Twitter que "acabó la recesión! Esto es el resultado de las medidas que estamos tomando. Brasil volvió a crecer. Y con las reformas crecerá más todavía".

En el mismo camino se manifestó el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, que calificó los datos de "un día histórico", aunque pero alertó de que todavía falta para alcanzar la plena recuperación económica, pero "estamos en la dirección correcta".

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