Garamendi: el contrapoder tranquilo

El nuevo presidente de la CEOE prioriza la estrategia de alcanzar pactos con el Gobierno y los sindicatos

Que nadie espere exabruptos contra los sindicatos, salidas de tono permanentes o una especie de oposición encubierta al Gobierno socialista desde la cúpula de la patronal española CEOE. Ni las formas habituales ni la estrategia del empresario vasco Antonio Garamendi, que el próximo miércoles será proclamado nuevo presidente de la organización que representa los intereses de ese colectivo en España, van por esa vía. Simplificando mucho, es lo que algunos definen ya como 'pactista' estructural.

Garamendi (Getxo 1958)tiene algo de hombre hiperactivo -siempre con varias cosas a la vez entre manos y también en su cabeza-, pero prefiere jugar en el terreno diplomático más que en el de la confrontación. Tampoco es un advenedizo ni en el mundo empresarial ni en el de las organizaciones de representación empresarial, aunque algunos de sus críticos siempre esbozan la descalificación de que «jamás ha sido empresario porque no ha tenido una empresa». Todo es relativo en la modernidad. Lo de empresario lo lleva en la genética, porque procede de una familia vizcaína de larga tradición como accionistas de importantes compañías industriales.

También en su experiencia personal, como accionista o impulsor de pequeñas empresas. No es menos cierto que ha dedicado buena parte de su vida a moverse en los entresijos de las asociaciones empresariales, desde que participase en la creación de Ajebask. La patronal vasca de jóvenes empresarios.

Las acusaciones de no haber destacado nunca como empresario al frente de una compañía no hacen mella en él, porque entiende que la presidencia de la CEOE -como la de Cepyme, la patronal de la pequeña y mediana empresa, que ha ostentado en los últimos años- «deben afrontarse como un liberado». Esto es, una persona dedicada prácticamente a tiempo completo a esa misión, sin posibilidad alguna de hacerlo compatible con una dirección empresarial. Puede chocar pero tampoco es tan extraño.

Pocos pueden dudar, por ejemplo, que el periodo de mayor influencia de la CEOE en la vida institucional y económica de España se produjo durante el mandato de José María Cuevas (1984-2007). El primer presidente de la CEOE que, en realidad, era un empleado a sueldo de la organización y no un empresario en ejercicio.

Dentro y fuera

Su programa de gestión al frente de la CEOE, al menos lo que ha trasladado a su entorno más próximo, va a tener dos planos claramente diferenciados. El primero interno, porque la patronal española es en realidad la confluencia de 3.000 organizaciones sectoriales o territoriales. Un mundo que cuando hay paz camina en silencio, pero que también puede convertirse en 3.000 jaulas de grillos, enfrentadas por rencillas pueriles. El segundo plano, el más trascendental para el resto de los ciudadanos, será la vertiente exterior, la posición de la CEOE ante los sindicatos y los proyectos de reforma del Gobierno.

Que nadie espere tampoco una salida en tromba contra los últimos anuncios del Gobierno de Pedro Sánchez que afectan directamente a las empresas -destope de las cotizaciones sociales o aumento de la presión fiscal, por ejemplo-, porque Garamendi está convencido, quizá con un punto de ingenuidad, que el diálogo social es un arma cargada de futuro. Pero lo va a intentar. Quiere que los acuerdos, que el consenso entre el Ejecutivo, la patronal y los sindicatos sean la táctica permanente a seguir. «Si hemos criticado desde CEOE el anuncio sobre la subida del salario mínimo -aclara- no es tanto por la medida en sí, sino porque se ha hecho al margen de cualquier intento de acordarlo. Se ha roto el diálogo social con ese anuncio».

     Guante de seda

     Hace apenas unos días, en la primera semana de noviembre, Garamendi ya ha tenido la oportunidad de trasladar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, su talante, su disposición al diálogo y su moderación al exponer los problemas que le preocupan. Fue en el transcurso del discurso que pronunció ante el presidente en el acto de entrega de los Premios Cepyme. La moderación, si cabe, se apreció de forma más acusada porque Sánchez acababa de recibir unos días antes una auténtica reprimenda en público, de la mano de Francisco Riberas (Gestamp), presidente del Instituto de Empresa Familiar. «¿Oponerme a las decisiones del Gobierno? ¿Qué decisiones? Si tan sólo ha lanzado globos sonda. Cuando presente algo en serio, diremos lo que pensamos», estima en torno a la avalancha de 'ocurrencias' que salen desde el Ejecutivo todas las semanas.

      Nunca ha ocultado que está muy próximo al Partido Popular, pero el PP tampoco debería confiarse si cree que Garamendi va a actuar como una simple correa de transmisión. Es empresario y los de esa especie confían lo justo, tirando a poco, en quienes están en el terreno de la política. Es, probablemente, una actitud recíproca. De ahí que también se haya propuesto marcar un perfil de clara independencia. Distancia con los partidos. «Con todos», ha advertido ya.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp