España vuelve a ser conejillo de Indias en la UE al estrenar la vía de la resolución

Fueron ocho horas de infarto que culminaron a las 06.30 horas con una operación sobre la que se venía trabajando hace tres semanas en Bruselas

Bienvenidos a la Unión Bancaria, a eso que se definió como el proyecto de integración europea más relevante desde la creación del euro. Sí, esto era. Pim. Pam. Pum. Un visto y no visto. En cuestión de horas, problema liquidado. Nada de pasteleos políticos en las capitales. El eje Fráncfort-Bruselas ha tomado el mando y el Popular, sobre todo sus accionistas y bonistas, lo acaban de sufrir en sus propias carnes. Siempre debe haber una primera vez. Y en este caso, la hasta este miércoles sexta entidad española, ha tenido que desempeñar el papel de conejillo de Indias, algo en lo que ya se estaba trabajando desde hace al menos tres semanas, según fuentes conocedoras de la operación consultadas por este periódico.

Sí, de nuevo España, otra vez el estigma de preguntarse por qué la cuarta potencia de la Eurozona vuelve a ser el precedente en decisiones de enorme calado de índole económico en la UE. Pasó con el rescate financiero o con la primera multa por mentir sobre el déficit (Valencia). Y ahora, el Popular, la primera gran intervención por parte de las autoridades europeas. Pim. Pam. Pum. Adiós.

En Bruselas no hay gran proyecto que no haya necesitado de una larga madrugada de negociación, y aquí se necesitaron unas cuantas. Por partes. ¿Qué es ese sudoku de siglas llamado Unión Bancaria? Se concibió, 'grosso modo', para que los bancos dejasen de ser españoles, franceses o italianos, y pasasen a ser simplemente europeos. El gran objetivo era acabar con el vínculo 'entidad-riesgo soberano del país al que pertenecen', gestado tras la crisis de 2008.

Para ello, se diseñaron tres pilares, de los que dos ya están operativos. El primero es el Mecanismo Único de Supervisión (MUS), situado en Fráncfort (depende del BCE) y encargado de velar por el saneamiento de las grandes entidades de la UE. Y el segundo es el Mecanismo Único de Resolución (MUR), radicado en Bruselas y que está integrado por una Junta Única de Resolución (JUR) que toma las decisiones y un Fondo Único de Resolución concebido con un colchón de 55.000 millones cuando esté operativo al 100%. El tercer pilar, aún sin levantar, es el sistema único de garantía de depósitos. Es decir, que esos 100.000 euros asegurados lleven sello europeo y no español, alemán o finlandés.

Draghi baja su pulgar

Este miércoles, en un hecho que podría calificarse de histórico, la UE decidió activar todo el complejo procedimiento que ha acabado con el Popular en manos del Santander en ocho horas. Según las fuentes consultadas, en torno a las 21.30 horas del martes, el MUS, presidido por Danièle Nouy, orientó su pulgar hacia abajo y el Banco Central Europeo, con Mario Draghi a la cabeza, procedió a dar la preceptiva orden de intervención. Era la única alternativa viable al no existir ni tiempo ni compradores que pudieran hacerse con la entidad en un abrir y cerrar de ojos.

Llegaba el turno del MUR y de poner en práctica la Directiva de Reordenación y Resolución Bancaria, que estipula quién asume el coste de la liquidación de un banco antes de que el contribuyente vuelva a pagar los platos rotos. Como explicó este miércoles en una rueda de prensa la presidenta la junta de resolución, Elke Köning, fue «una noche larga y excitante». El proceso se prolongó durante toda la madrugada hasta que «en torno a las 6.30 horas», recibido el plácet también de la Comisión Europea, el equipo de Köning dio al FROB (el mecanismo de resolución español) la orden definitiva para que ejecutase la venta al Santander por un euro. Así fue y a las 7.51 h. se desveló la operación.

Objetivo cumplido. Todavía quedaba más de una hora para que abriesen los mercados. La teoría dice que este tipo de procedimientos debería llevarse a cabo durante un fin de semana, pero en este caso, como admitió la presidenta de la JUR, el margen de actuación era nulo. O se actuaba ya o todo iría a peor. Así fue.

Fueron muchas las preguntas, pero Köning despejó todas alegando que «no iba a comentar casos concretos referidos a otras entidades». Por ejemplo, ¿cuántos bancos pujaron por el Popular? Silencio. ¿Lo de Bankia era una opción real? Silencio. ¿Por qué al italiano Monte dei Paschi se le permite recibir una inyección de dinero público para salvarlo y al Popular no? «Cada caso es diferente y no voy a comentar nada al respecto».

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