España pierde competitividad frente a la zona euro por primera vez desde 2013
El fuerte avance de la inflación en el primer trimestre del año provoca este descenso vía precios que podría prolongarse en el futuro
El repunte de la inflación en 2017 empieza a tener consecuencias más allá del encarecimiento de la cesta de la compra. De hecho, la competitividad de la economía española frente a la zona euro se redujo en el primer trimestre del año por primera vez desde finales de 2013. Es decir, catorce trimestres después el índice de competitividad trimestral empeoró un 1% respecto a los países de la moneda común, según el informe publicado este miércoles por el Ministerio de Economía. El propio documento recoge que este mal comportamiento se explica «porque el incremento de los precios en media de los países de la Eurozona fue inferior al registrado en España». El riesgo es que este dato suponga un punto de inflexión y un cambio de tendencia dadas las previsiones alcista sobre el IPC para este año y los próximos ejercicios.
Hay que tener en cuenta que durante 2015 y 2016 la inflación se mantuvo casi todos los meses en terreno negativo por el abaratamiento de los precios energéticos, especialmente del petróleo. Una circunstancia que favoreció las exportaciones de las empresas españolas respecto a sus competidoras en la zona euro por la vía precios. Este elemento contribuyó al impulso del sector exterior, cuya aportación al PIB alcanzó el medio punto en esos ejercicios. Un nivel que el Gobierno espera mantener este año y que, según consta en el Plan de Estabilidad envido a Bruselas, retrocederá ligeramente en los próximos cursos hasta situarse en el 0,3% en 2019 y 2020.
En cualquier caso, los datos publicados este miércoles por el departamento que dirige Luis de Guindos muestran el impacto que la escalada de precios registrada en enero, febrero (el IPC se situó en el 3% en ambos meses) y en menor medida en marzo (2,3%) y abril (2,6% según el dato adelantado) ha tenido en la competitividad. Y es que el alza de la inflación en España ha sido superior a la media de la zona euro, que en abril se situó en el 1,9%. Es decir, siete décimas por debajo. De esta forma se acumulan cuatro meses consecutivos en los que la inflación armonizada de la zona euro es inferior a la de España, lo que rompe una tendencia inversa que se remontaba, precisamente, a finales de 2013.
Asimismo, aunque el Gobierno insiste en que la inflación se moderará en el transcurso del año al diluirse el efecto escalón de los precios de los carburantes y de la luz, lo cierto es que la previsión de inflación media para 2017 es del 1,5%, aunque algunos organismos como la Autoridad Fiscal creen que puede ser dos o tres décimas más elevada.
La competitividad de las exportaciones, que se sitúan en cifras récord con un alza del 12,6% hasta febrero -según los últimos datos disponibles-, va más allá del comportamiento de la inflación. También influyen otros factores como los costes laborales o el tipo de cambio, por ejemplo. Sin embargo, en el caso de los países del euro su evolución tiene una mayor incidencia. En este sentido, las previsiones sobre inflación complicarán la posibilidad de ganar competitividad por esa vía.
Apreciación del euro
Pero los datos de competitividad de la economía española en el primer trimestre también son negativos respecto a los países de la UE que no forman parte del euro. En este caso, la pérdida asciende al 4,9%. Sin embargo, en este caso la razón es distinta y tiene que ver con la «apreciación del euro frente a la media de las monedas de estos países». De esta forma, la media respecto a la UE -países con y sin euro- es de una caída de la competitividad del 1,9%. Es el segundo trimestre consecutivo en el que se registra este retroceso después de casi tres años de avances.
Pero no todas las noticias fueron negativas. La economía española sí que logró ganar competitividad respecto a la OCDE. En concreto, el índice mejoró un 0,3% después de dos trimestres en los que empeoró o se mantuvo estable. Un resultado favorable conseguido por la «depreciación de un 1% del euro frente a las principales monedas de los países de la OCDE». Si se excluyen los países de la UE miembros de la OCDE el aumento de la competitividad alcanzó el 2,8%.