El feliz encuentro de una vietnamita con su padre veterano de guerra de EEUU
Cuando ya estaba perdiendo la esperanza y gracias a una prueba de ADN, la vietnamita Nguyen Thi Thuy ha encontrado[…]
Cuando ya estaba perdiendo la esperanza y gracias a una prueba de ADN, la vietnamita Nguyen Thi Thuy ha encontrado a su padre, un antiguo soldado estadounidense que a sus 69 años ignoraba haber dejado atrás una hija cuando terminó su misión en Vietnam.
Thuy, de 45 años, recuerda emocionada la primera conversación telefónica con su padre el pasado mes de marzo, cuando la organización Fatherfounded, dedicada a reunir a veteranos de guerra de EEUU con sus familias vietnamitas, les puso en contacto.
"Hablamos con la ayuda de un intérprete porque no sé inglés y él no sabe vietnamita. Me dijo 'hola, hija mía'. Me pidió perdón por no estar conmigo y, aunque él tiene otra familia, me ofreció ayuda. Yo no podía parar de llorar, casi no pude decir nada", rememora a Efe.
Fue la culminación de una búsqueda que comenzó en 1990, cuando Thuy solicitó al consulado estadounidense, por aquel entonces en Tailandia, un visado para viajar a EEUU.
Pero esa petición llegaba tarde.
En los años previos, unos 23.000 amerasiáticos en su situación se beneficiaron de un programa de acogida impulsado por Washington y la ONU en los años 80.
Sin embargo, los numerosos casos de fraude provocaron un endurecimiento de los requisitos para los miles que aún quedaban en el país, que necesitaban algún documento que probara su filiación.
Todo lo que tenía Thuy era un nombre, Robert Richardson, destinado en Long Binh, cerca de la antigua Saigón, entre 1972 y 1973 y la descripción física que le hizo su madre.
"Me dijo que era muy parecido a mí, el mismo cuerpo. Y también el color de la piel. Aunque él es negro, no es muy oscuro. No tengo fotos porque después de la guerra mi madre las destruyó por miedo", explica.
La historia de su madre es similar a la de miles de mujeres que alumbraron a niños de padre norteamericano: trabajaba en las dependencias militares y tuvo una relación de varios meses con Richardson, pero cambió de trabajo, dejaron de verse y cuando quiso anunciarle su embarazo él ya había regresado a casa.
Obsesionada con las posibles represalias de las autoridades comunistas, dio a Thuy en adopción y formó una nueva familia.
De su infancia en el pueblo de Cu Chi, en el sur del país, recuerda las largas horas de trabajo en el campo y la insoportable soledad, que trataba de combatir imaginando cómo sería su padre.
"Los niños se reían de mí, me insultaban. Un día me siguió un gran grupo de niños al salir de la escuela con palos y piedras. Un profesor los vio y me protegió. Nunca me sentí a gusto en el colegio, aunque me gustaba estudiar" rememora.
La llegada a la edad adulta fue un alivio: cesaron las burlas y discriminaciones, comenzó a trabajar como costurera y conoció a su actual marido, con quien tiene dos hijas de 17 y 15 años.
A lo largo de los años ha enviado más solicitudes al consulado, pero seguía sin reunir los requisitos.
Su suerte cambió el año pasado, cuando un veterano de guerra estadounidense que colabora con Fatherfounded llevó a Vietnam equipos de ADN y regresó a EEUU con muestras de saliva cuyo ADN fue cotejado con muestras de una base de datos.
La prueba fue concluyente: Robert Richardson, residente en Alabama, es su padre y quiere reunirse con él, no solo para visitarlo sino para emigrar.
"Estamos esperando la confirmación de la segunda prueba de ADN y cuando lo obtengamos podemos iniciar el proceso. Mi padre me ha ofrecido su ayuda, pero no sé si puedo quedarme con él porque él tiene su familia. Aún no hemos hablado de eso", dice a Efe.
Asegura estar al tanto de los posibles obstáculos de adaptación, pero está dispuesta a asumir el riesgo y ofrecer a sus hijas un "futuro mejor" en un país rico.
"Sé lo difícil que va a resultar pero quiero estar con mi padre y necesito el cambio. Siempre me he sentido fuera de lugar, como si no perteneciera a ningún sitio ", afirma.
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