El BCE lanzará un guiño al mercado con más medidas en diciembre

La reunión del BCE de octubre será de transición y le dará tiempo a calibrar las medidas de diciembre

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo se reúne sin que haya cambios a la vista. Ni en la ampliación del programa de compras pandémico, conocido por sus siglas en inglés como PEPP, ni tampoco un recorte en la tasa de los tipos, que actualmente está en el 0% para el precio oficial del dinero y en el -0,5% para la facilidad de deposito, es decir, el dinero que el organismo cobra a los bancos por tener depositado el dinero en él.

Sí es cierto, que el mercado espera que haya cambios en su política para luchar contra los efectos económicos que produce la pandemia, pero estos se retrasarán a diciembre. En la última reunión del año, el BCE podría anunciar una ampliación del programa de alrededor de 600.000 millones de euros.

Gilles Moëc, economista jefe de AXA IM, explica que son "varios los elementos que hacen probable que el BCE prefiera esperar hasta diciembre para su próximo movimiento".

No obstante, "el mercado se sentiría decepcionado este jueves si no recibe un indicio claro de más acción en diciembre". "Sería un error que los inversores reaccionen de inmediato", apunta  el economista.

Algo que no se puede permitir la actual presidenta del BCE, Christine Lagarde, cuando ya cometió el error en la reunión de marzo de afirmar que el organismo no estaba para “cerrar los spreads con los periféricos” y que hizo que la deuda de esos países se tensionara. 

Javier Molina analista de eToro en España señala que “se espera que mantenga su mensaje dovish”, aunque Molina señala: “se pueden generar expectativas de cara a la reunión de diciembre con respecto a incrementos del PEPP”.

Germán García Mellado, gestor de renta fija de A&G Banca Privada, cree que el organismo esperará hasta diciembre “coincidiendo con la actualización de las expectativas macro del BCE, que ya incluirán estimaciones hasta 2023”.

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Y es que, según detalla Moëc, será en diciembre cuando el banco central "tendrá más visibilidad sobre los riesgos externos", cómo afectarán los resultados de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos o su posible impugnación, o la resolución del Brexit. Además, Moëc señala que "las condiciones del mercado mejoraron" y eso "permitió al BCE reducir significativamente el ritmo de su programa de compras de emergencia". 

De hecho, el economista indica que, con la caída del diferencial soberano italiano, incluso el banco central "se ha sentido lo suficientemente cómodo como para reducir la proporción de sus compras que van a este soberano periférico crucial", a lo que se añade que la apreciación del euro "se ha estancado, reduciendo la presión sobre el BCE para ajustar rápidamente la política monetaria".

Qué se puede esperar de la reunión de diciembre

Möec señala que, dadas las circunstancias actuales, "una recalibración del PEPP sería la vía más natural", pero añade que "nos sorprendería que se hiciera solo", ya que tendría sentido complementar la acción de flexibilización cuantitativa "con otra reducción en los tipos de interés de las operaciones de refinanciamiento a largo plazo".

De hecho, en las últimas semanas son varios los miembros del BCE, incluida la propia Lagarde, que señalaron que el organismo estaba dispuesto a actuar y que no “existían líneas rojas”.

Un claro ejemplo son las declaraciones de Luis de Guindos, vicepresidente, que señaló que “el BCE todavía tenía munición” y que se emplearía en caso de que se necesitara. Estas declaraciones se produjeron con unos datos macro más débiles tras el verano como consecuencia de los brotes de la enfermedad. 

Al respecto, puede que incremente el programa de compra de activos por la pandemia (PEPP) en el entorno de 500.000M euros, alargando también el vencimiento de este hasta finales de 2021. Otro instrumento que podría modificar son las subastas de liquidez a la banca (TLTROs), pudiendo lanzar nuevas rondas de financiación a las entidades financieras o incluso mejorar las condiciones de las que ya están programadas. 

El tipo de cambio, por su parte, no parece que será materia de debate en esta reunión ya que se encuentra en niveles similares a los de septiembre, cuando la autoridad monetaria no se mostró especialmente preocupada por la influencia que pudiera tener la evolución del euro sobre las expectativas de inflación.

 

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