El Banco de España retrasa a 2018 la desaceleración de la economía

El dinamismo mostrado en lo que va de año por la demanda nacional (consumo e inversión) y por las exportaciones[…]

El dinamismo mostrado en lo que va de año por la demanda nacional (consumo e inversión) y por las exportaciones ha llevado al Banco de España a elevar su previsión de crecimiento para 2017 al 3,1 %, lo que supone que hasta 2018 no se producirá la pronosticada ralentización de la economía.

Según las proyecciones publicadas hoy por la entidad, el crecimiento económico se mantendrá este año en línea con el de 2016 (3,2 %), en tanto que en 2018 y 2019 se moderará al 2,5 % y al 2,2 %, respectivamente, conforme desaparezcan los impulsos del pasado (tipos bajos y petróleo barato) que de momento aguantan este año.

Pese a la desaceleración se mantendrá una fase expansiva en todo el periodo apoyada en las ganancias de competitividad acumuladas desde el inicio de la crisis, en el avance del desendeudamiento del sector privado y en la persistencia de unas condiciones financieras favorables.

El crecimiento económico se traducirá en incrementos parecidos del empleo, aunque la población activa seguirá descendiendo, factores ambos que conducirán a bajas adicionales de la tasa de desempleo hasta el 16,5 % al cierre de 2017, el 14,7 % al final de 2018 y al 13,2 % en 2020.

La secretaria de Estado de Economía, Irene Garrido, ha recordado durante la rueda de prensa del IPC que el Ejecutivo también tiene intención de revisar al alza su previsión de crecimiento para 2017, sobre la que ha dicho que será "una subida prudente como el Gobierno suele hacer en todos los casos".

En sus previsiones para 2017 el Banco de España mejora en dos décimas la contribución de la demanda nacional al crecimiento del PIB (hasta 2,5 puntos) y en una décima la aportación de la demanda exterior (hasta 0,6 puntos).

Dentro de la demanda interna, eleva tres décimas el aumento del consumo privado (hasta el 2,7 %), mientras que sube seis décimas el crecimiento previsto para la inversión empresarial (hasta el 3,6 %).

El consumo de los hogares se verá frenado por el menor dinamismo de las rentas de las familias debido a una mayor inflación y a la ausencia de las rebajas de impuestos que se llevaron a cabo en 2015 y 2016.

Por el contrario, la inversión empresarial tendrá una pauta más dinámica gracias a la menor necesidad de desendeudamiento y a la disponibilidad de financiación, en tanto que también destaca la recuperación de la inversión residencial con el trasfondo de la fortaleza del empleo y la posibilidad de obtener hipotecas a coste reducido.

En lo que respecta al sector exterior, la entidad mejora en ocho décimas el ritmo de crecimiento de las exportaciones (hasta el 6,9 %) y en seis décimas el de las importaciones (5,8 %), mientras constata que se está iniciando un proceso de sustitución de las compras al exterior por productos nacionales.

Según la entidad, los riesgos asociados a sus nuevas proyecciones son predominante a la baja tanto en el contexto exterior como en el doméstico.

En el ámbito internacional el peligro se concentra en un eventual aumento del proteccionismo, un posible endurecimiento de las condiciones financieras y la incertidumbre asociada al "brexit", mientras que en el interno tiene que ver con las dudas sobre la política económica, la vulnerabilidad asociada a la elevada deuda pública y la necesidad de profundizar en las reformas estructurales.

El riesgo derivado de la deuda pública obliga a mantener la senda de consolidación fiscal, para que el Gobierno pueda contar con una "cierta capacidad" de maniobra en política fiscal ante eventuales perturbaciones.

El Banco de España prevé que el favorable ciclo económico permita reducir al 3,2 % del PIB el déficit público este año (frente al 3,1 % comprometido con Bruselas), al 2,6 % en 2018 (frente al 2,2 %) y al 2,2 % en 2019 (frente al 1,3 %).

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