Dietas: Aspectos a tener en cuenta antes de empezar una

La cuenta atrás para las vacaciones ha comenzado y, ¡ups!, el bañador del año pasado no nos sienta bien por culpa de ese nuevo michelín. Aún estás a tiempo de perder algunos kilos. Pero los milagros no existen, así que olvídate de las dietas extremas

Los expertos en salud aborrecen la famosa 'operación biquini'. Y es comprensible porque, en general, significa que después de haber descuidado nuestra dieta durante todo el año y de haber pasado más tiempo de la cuenta acurrucados en el sofá durante el invierno, ahora vienen las palizas en el gimnasio, los ayunos brutales y la temporada alta de las 'dietas milagro'. El 36 por ciento de los españoles inicia un régimen exprés antes del verano y, en la mayoría de los casos, son poco saludables: desde saltarse alguna comida hasta dietas hiperproteicas, disociadas, basadas en un solo alimento... Además, solo la mitad de las personas simultanean la dieta con la práctica de algún tipo de ejercicio. En este sentido, desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) se alerta sobre el peligro de llevar un riguroso cuidado de nuestro organismo y luego ponerle fin de golpe. Los expertos también subrayan que el peso que se pierde muy rápido también se suele ganar igual o más rápido si cabe. «Si no es duradera, la 'Operación biquini' puede acabar en obesidad», asegura Susana Monereo, miembro de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. 

Por eso, antes de empezar hay que tomar nota de algunos aspectos clave:

El objetivo debe ser realista. Perder un kilo por semana es una meta razonable. Huye de las dietas milagro que prometen perder peso sin esfuerzo y rápidamente, normalmente al ritmo de al menos 5 kilos al mes. Pero el milagro tiene truco: la báscula parece darles la razón pero es a base de hacer que el cuerpo pierda líquidos y masa muscular y no de quemar grasa, así que cuando se abandona, los kilos vuelven.

Es posible alcanzar ese objetivo siguiendo una dieta mediterránea hipocalórica que se mantenga en no más de 1.500 calorías diarias, pero nunca por debajo de las 1.200, cantidad mínima para cubrir nuestras necesidades diarias en estado de reposo. 

¿Qué debe contener una comida saludable y baja en calorías? Divide el plato en dos partes. Una mitad debe estar llena de verduras, frutas y hortalizas; la otra, se divide a partes iguales entre carbohidratos y proteínas. Las posibilidades y combinaciones son infinitas. ¡Y ojo! Cocina los alimentos sin grasas: a la plancha, al vapor, hervidos...

■ Antes de empezar, se impone un pase de revista estricto a la despensa. Estamos en una 'operación biquini', requerimos disciplina militar: deshazte de todas las tentaciones. Fuera galletas, bollería, refrescos, zumos envasados, salsas, embutidos, precocinados, grasas de origen animal, como mantequilla, tocino, patés...

Planifica la compra. La improvisación es enemiga de cualquier dieta eficaz, por eso es crucial organizar con detalle -y por escrito, claro, que los pensamientos se los lleva el viento- el menú diario de cada una de las cinco comidas diarias de la semana: desayuno, media mañana, comida, media tarde y cena. Haz la lista de la compra de todos los ingredientes que necesitarás y no te salgas del guion. La doctora Charlotte N. Markey, que lleva más de 15 años realizando investigaciones sobre alimentación y dietas, te regala en su libro Los inteligentes no hacen dieta una recomendación muy valiosa: «Compra alimentos que te gusten, que te sienten bien y que te apetezca comer. Ten cuidado: si solo compras alimentos sanos que en realidad no te gustan llegará el momento en que no te los comerás y en su lugar acabarás encargando una pizza». Por ejemplo, si detestas el brécol, elige otra verdura.

¿Has oído hablar del ambiente obesogénico? Es el término que se utiliza para referirse a la dinámica que se establece entre las personas con sobrepeso y obesidad, que son incapaces de salir del círculo vicioso de sus malos hábitos por la sencilla razón de que están rodeadas de otras personas con las que comparten las mismas costumbres. No se trata de que des la espalda a tu familia ni a tus amigos de siempre, pero no subestimes el enorme efecto positivo que tendrá en los resultados rodearte de gente que comparta tu objetivo de perder peso y tus propósitos de alimentación saludable y ejercicio. 

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