¿Desconocían el Banco de España y la CNMV el problema de las preferentes?

Al todavía presidente de Bancaja, José Luís Olivas, le pregunté a finales del 2009 si las participaciones preferentes le parecían adecuadas para su clientela más fiel y conservadora. Se sintió sorprendido por la pregunta y, como era de esperar, señaló que las participaciones preferentes eran un magnífico producto que interesaban a toda su clientela. ¿Desconocía, de verdad, las características del producto o pretendía vender lo invendible? A la vista de la actitud mantenida más recientemente por Olivas en su enfrentamiento con Rodrigo Rato no me atrevo a dar una respuesta. ¿Ignorancia? ¿Engaño?

De lo que no cabe duda alguna es de que las dos grandes instituciones españolas que controlan los
mercados financieros,
la Comisión Nacional del Mercado de
Valores (CNMV) y el Banco de España, sabían muy bien de los riesgos de las participaciones
preferentes y los problemas que podría generar
su
comercialización masiva entre los ahorradores domésticos. Sin embargo su
actitud fue muy distinta.

La CNMV a través de su
Oficina de Atención al
Inversor
elaboró un folleto sobre participaciones
preferentes con el que se trataba de advertir a los pequeños ahorradores
de los riesgos de este producto. Realmente, el folleto no podía ser más
claro: "Tienen carácter perpetuo
y su rentabilidad, generalmente de carácter variable, no está
garantizada
...Se trata de un instrumento complejo y de
riesgo elevado que puede generar rentabilidad, pero también pérdidas en
el capital invertido..."  Por desgracia estos folletos (Fichas
del Inversor), escritas en un lenguaje muy comprensible no llegan a todos los ahorradores e
inversores
.

La CNMV, además, obligó a
algunas entidades a que incluyeran en su folleto de comercialización de
preferentes y subordinadas advertencias del tipo: "La remuneración efectiva de esta emisión
podría resultar inferior a la ofertada por otros productos semejantes".
El problema es que tal advertencia no fue leída por la
gran mayoría los ahorradores que suscribieron preferentes y subordinadas
porque, a casi todos, se les hacía firmar al mismo tiempo al menos tres
documentos: documento de reserva de inversión, contrato de compra,
documento de Mifid... sin darle tiempo para leer ninguno de
ellos.

El Banco de España fue siempre muy consciente
de la necesidad que tenían las entidades financieras de captar
capital. Y fue muy práctico en su
convencimiento de que el dinero que no captaran entre el ahorro
doméstico, era muy posible que tuviera que aportarlo el sector
público
. Ante esa situación, el Banco de España prefirió
mirar para otro lado. Al fin y al cabo el Banco de España no ha ocultado
nunca que su gran preocupación es velar por la solvencia y la solidez
de las entidades financieras y del sector financiero en general. Los
instrumentos que cada entidad utilice para lograr dicha solvencia
pertenecen a otro ámbito de preocupación.

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