Alivio en Bruselas tras el triunfo de Macron

¡Por fin buenas noticias! Así que hablando de París, qué mejor que tomar prestado uno de los gritos más escuchados[…]

¡Por fin buenas noticias! Así que hablando de París, qué mejor que tomar prestado uno de los gritos más escuchados por los franceses en la última década. El «¡vamoooooss!» de Rafa Nadal quizá sea la mejor metáfora de lo que ayer pensó y sintió Bruselas. Fue una mezcla de alivio y alegría porque era demasiada la tensión acumulada, porque el club sigue vivo, porque Europa ha logrado salvarse de la peor de las encrucijadas. Había miedo, mucho, pero la lógica se impuso. Perdió Le Pen. Ganó Macron. El renacimiento europeo comienza en París. «Feliz de que los franceses hayan elegido un futuro europeo. Juntos por una Europa más fuerte y más justa», señaló anoche el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. «Feliz», he aquí el adjetivo del día.

La cascada de reacciones se sucedió minutos después de las 20 horas con Twitter como principal megáfono. «Felicidades a quienes han elegido la libertad, la igualdad y la fraternidad frente a la tiranía de las 'fake news' (noticias falsas)», recalcó el presidente del Consejo, Donald Tusk. El más rápido, el primero en salir fue el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, que se congratuló de «contar con una Francia en el corazón de Europa que busque cambiar el conjunto de la Unión y acercarla a los ciudadanos».

Quizá nunca antes unas elecciones nacionales habían sacudido tanto los cimientos del club, muy tocado tras los duros varapalos sufridos con el 'Brexit', sobre todo, y con Donald Trump. Lo imposible había dejado de serlo y Le Pen, jaleada por un vigoroso pero cortoplacista populismo, amenazaba con provocar lo que medios diplomáticos comunitarios habían definido como una «catástrofe». Pese a todo, Bruselas se sabía con las cartas ganadoras sabedora de que el sistema de doble vuelta es una red de seguridad casi infranqueable. Así fue. Ganó Macron. Ganó Europa.

Todas las grandes capitales comunitarias se habían mojado en favor del nuevo presidente de la República. Berlín, Roma, Madrid... Ayer, todos ganaron. «Su victoria es una victoria para una Europa fuerte y unida, y por la amistad franco-alemana», declaró la canciller Angela Merkel a través de su portavoz, Steffen Seibert (el tuit lo escribió en francés, ojo con el detalle). «Francia y España trabajaremos por una Europa estable, próspera y más integrada», señaló por su parte Mariano Rajoy. Desde Italia, el primer ministro, Paolo Gentiloni, gritó Viva la Francia por la «esperanza» que supone para la UE. Hubo más, como el primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, que se confesó «feliz porque los valores europeos, la apertura y la solidaridad hayan ganado en Francia». «feliz porque los valores europeos, la apertura y la solidaridad hayan ganado en Francia. Bravo, Emmanuel Macron».

El tiempo de las excusas ha terminado. Porque o la UE toma las riendas de su futuro con más determinación o el toque de atención encarnado por Marine Le Pen puede costarle muy caro en la próxima ocasión. De momento, ha ganado cinco años de cierta tranquilidad para renovarse o posiblemente morir.

La carta de Juncker

Si la misma noche de la primera vuelta le llamó para felicitarle rompiendo así la tradición de neutralidad de la UE, ayer, Juncker publicó minutos después de las ocho de la tarde la carta que acababa de enviar al nuevo presidente de la República. Una misiva que sirvió para felicitarse del presente pero, sobre todo, para hablar de futuro, del complejo e ingente trabajo que tienen por delante para volver a encandilar a los millones de ciudadanos europeos que se han echado en brazos del populismo al sentirse perdedores de la globalización.

«Sé hasta qué punto la campaña ha sido exigente y difícil, en la que se han enfrentado ideas y visiones sobre el futuro de Francia diametralmente opuestas. Por mi parte, celebro que las ideas que ha defendido de una Europa fuerte y progresista que protege a todos sus ciudadanos sean las que Francia va a defender bajo su presidencia», recalcó el presidente del Ejecutivo comunitario. Lo hace en su nombre y en el de su Colegio, donde un comisario se llevó ayer toda la atención, el socialista francés Pierre Moscovici, que no ocultó su alegría. «Una bonita victoria para los valores republicanos y una señal de esperanza para Europa». «Francia ha elegido invertir en el futuro. Dispuestos a trabajar para relanzar nuestra Unión. ¡Viva Francia, Viva Europa!», zanjó la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

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