Gobierno portugués crea nuevo contrato de permanencia vitalicia en una casa
El Gobierno portugués aprobó hoy en Consejo de ministros un decreto-ley que reconoce el derecho a residir de forma vitalicia[…]
El Gobierno portugués aprobó hoy en Consejo de ministros un decreto-ley que reconoce el derecho a residir de forma vitalicia en una vivienda ajena a través de la firma de un contrato entre el propietario y el inquilino.
El denominado Derecho Real de Vivienda Duradera (DHD, por sus siglas en portugués) permite al inquilino residir de forma vitalicia en un inmueble a través del pago de un depósito inicial de entre el 10 % y el 20 % del valor de la casa, así como de una prestación mensual.
"Ni es un alquiler ni se trata de tener propiedad sobre la propia casa", dijo el ministro de Ambiente, João Matos Fernandes, en la rueda de prensa posterior al Consejo, en la que presentó un paquete de medidas sobre vivienda, materia que está bajo su tutela.
La prestación mensual será actualizada según la inflación y el inquilino es la única de las dos partes que tiene capacidad de romper el contrato.
En ese caso, podrá recuperar total o parcialmente el depósito inicial en función del tiempo que haya pasado desde que se firmó el contrato.
Este instrumento busca crear una "solución estable y segura para las familias", que verán reducida su necesidad de endeudarse en comparación con la alternativa de comprar una casa y pueden además hipotecar el DHD si necesitasen contratar crédito para financiar el depósito, según un comunicado del Ministerio de Ambiente.
Para los propietarios, el régimen ofrece "un aumento del capital disponible sin la necesidad de vender su patrimonio", una "rentabilidad estable" y la "reducción del riesgo de incumplimiento por el inquilino de sus obligaciones, a través del depósito entregado", según el Gobierno.
El DHD es una de las medidas incluidas en el paquete sobre vivienda aprobado este jueves, en el que también figura un Programa de Arrendamiento Accesible que busca ampliar la oferta de vivienda a precios más reducidos.
Las viviendas incluidas en este programa no podrán tener un alquiler superior al 80 % de la mediana del valor de los inmuebles de ese barrio y el contrato tendrá una duración mínima de cinco años (nueve meses en el caso de estudiantes).
El Ejecutivo también aprobó un régimen especial de seguros de alquiler para los inmuebles de este programa y un aumento del Impuesto Municipal sobre Inmuebles para los edificios desocupados en zonas con presión urbanística alta.
El incremento del precio de la vivienda y de los alquileres se ha convertido en uno de los principales problemas de Portugal, especialmente en las grandes ciudades, que sufren un proceso de gentrificación.
.