"Detrás del muro", el desgarrador viaje de la migración hacia EEUU

Lesbia, Yooselin, Wendy, Janet y José son algunos de los migrantes a través de cuyas historias, llenas de sueños y[…]

Lesbia, Yooselin, Wendy, Janet y José son algunos de los migrantes a través de cuyas historias, llenas de sueños y esperanzas, pero también de frustración y violencia, el documental "Detrás del Muro" narra el peligroso viaje que emprenden estos centroamericanos hacia Estados Unidos.

Un proyecto del equipo de "El Intermedio" (Globomedia) en colaboración con Save the Children que estrenará laSexta el próximo martes en su "prime time", y con el que sus directores, Fernando González, "Gonzo", y Carmen Aguilera, pretenden poner cara a los verdaderos protagonistas de este fenómeno.

"Queremos trasladar a este primer mundo que lo de tener sueños, esperanzas y proyectos de vida no es exclusivo de quienes tienen posibilidades, todos tienen sueños", explica el periodista durante su presentación a los medios.

Un trabajo que se emite en la pequeña pantalla justo cuando se cumplen dos años de la llegada a la presidencia de EEUU de Donald Trump, que ha convertido la construcción del muro con México en el tema central de su gobierno y con el que, según denuncia Aguilera, "está jugando de una manera muy tremenda".

"Detrás del muro" quiere poner nombre y apellidos y para ello "Gonzo" acompaña a los migrantes en su ruta, que arranca en Guatemala y tras cruzar la frontera con México por el rio Suchiate, pasa por diversos estados mexicanos hasta llegar a la ciudad fronteriza de Nogales, que marca el final del largo viaje de 3.350 kilómetros.

"Irnos de Nicaragua no fue una decisión, fue una exigencia", asegura Yooselin, un estudiante de Medicina de 22 años, que junto a su madre Lesbia, una abogada y notaria de 48 años, y su hijo Travis, de 6 años, ha huido de su país porque la situación política y social les ha puesto "en el punto de mira" después de haber atendido a unos heridos durante una manifestación.

Esta joven, que a duras penas puede relatar el calvario por el que pasó durante su detención, pide "un poco más de sensibilidad" a la sociedad: "No saben el peligro que se siente, estar sin rumbo y con miedo a todo. (...) No saben lo que es perderlo todo y salir sin nada. Ayuden al migrante".

Wendy, una adolescente hondureña de 16 años, viaja con su bebé de 12 meses fruto de una violación ocurrida en su país, donde también ha sido tiroteada. "Lo único que quiero para Lía es que la traten bien y que nadie le falte al respeto", anhela esta joven que se siente culpable de su situación.

Unas entrevistas "duras de hacer y de escuchar" que te ponen los sentimientos "a flor de piel", reconoce González, que admite que sólo sabe contar estas historias desde la empatía, aunque supongan un "desgaste" personal.

"La empatía está bien pero el exceso de cercanía no te permite contar la historia con la necesaria distancia. Si no a Wendy la hubiera montado en un coche y la hubiera llevado hasta donde quisiera de Estados Unido", afirma.

Para Aguilera, este documental es la "historia universal" de las migraciones y la "pulsión" que la gente tiene por llevar una vida mejor y advierte: "ante una desgracia sobrevenida cualquiera de nosotros nos podríamos convertir en migrantes y ante la desgracia no hay un muro de contención".

"Y esto no va a ir a menos. Los movimientos migratorios van a marcar este principio de siglo", avisa "Gonzo", que exige "por lo menos" no responsabilizar al migrante de las medidas que adopta el "primer mundo".

Durante el viaje también se encuentran con testigos directos de este drama como son los trabajadores de las ONG, que con resignación relatan como muchos de las personas que atienden huyen de todo pensando que su vida va a ser diferente y "al llegar se dan cuenta de que no va a ser así".

Janet, de 24 años, viaja con su hijo Kevin (10) para encontrarse con su marido en Los Ángeles, que se marchó hace 4 años. Y lo hace pagando 4.000 euros a un "coyote", delincuente al que se le paga para transportar migrantes indocumentados. Esta vez, por suerte, el viaje tiene final feliz.

Sin embargo, José, un guatemalteco de 17 años que ha crecido sin padres y que partió con 10 euros en el bolsillo y con la esperanza de poder comprar "un aparato" para su hermano sordomudo, decide regresar a su país a medio camino.

La violencia y las dificultades a las que se enfrenta encaramado en los vagones del tren de mercancías conocido como "La Bestia" -al que sólo suben los más indefensos- son un gran desengaño para él y decide volver a casa, aunque sea con las manos vacías: "Mi sueño americano ya se murió", se conforma el joven.

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