El barrio de colores de Ciudad del Cabo se planta contra la gentrificación

Las casas de colores que flanquean las cuestas empedradas de Bo-Kaap han convertido a este barrio de Ciudad del Cabo[…]

Las casas de colores que flanquean las cuestas empedradas de Bo-Kaap han convertido a este barrio de Ciudad del Cabo en uno de los más fotografiados de Sudáfrica, pero tras los turistas aparecieron también grandes planes inmobiliarios que han hecho levantarse a los vecinos para defender su esencia.

Bo-Kaap, que significa "sobre el cabo" en lengua afrikaans, se asienta sobre la colina Signal, a solo un kilómetro y medio del mar y justo al lado del centro urbano.

Su herencia multicultural y sus construcciones se remontan a más de dos siglos y lo convierten en uno de los distritos históricos más importantes de Ciudad del Cabo, una urbe que nació como asentamiento colonial holandés a mediados del siglo XVII.

En Bo-Kaap se instalaron principalmente los antiguos esclavos y sus familias -procedentes desde lugares como Indonesia, India o Madagascar- cuando fueron librados por ley de sus cadenas en el siglo XIX.

A día de hoy, sigue siendo un barrio de rostros variados y población predominantemente musulmana donde los vecinos se conocen por su nombre y los niños juegan en la calle entre los turistas que sacan fotos.

Pese a todo este bagaje, el estilo de vida de Bo-Kaap está en peligro: no es una zona de patrimonio protegido salvo por algunas construcciones y, como en ocurre en muchas otras ciudades del mundo, el fenómeno de la gentrificación ha disparado los precios y amenaza con expulsar a sus residentes y comerciantes tradicionales.

La gota que ha colmado el vaso, para los vecinos, ha sido la construcción de un gran edificio de apartamentos en un solar vendido en 2015 por el Ayuntamiento pese al clamor popular en contra.

"Estamos muy enfadados con el Ayuntamiento, con el Gobierno y con las autoridades provinciales porque nos están fallando. Se supone que tienen que proteger los lugares más antiguos de Ciudad del Cabo, no destruirlos", explicó a Efe Osman Shaboodien, presidente de la Asociación de Ciudadanos y Contribuyentes de Bo-Kaap.

"Durante el apartheid se destruyeron tres cuartos de Bo-Kaap. Lo que se ve hoy es la última comunidad que aún puede hablar de la era anterior al apartheid (1948-1990). Somos herencia viviente", recalcó, en alusión al antiguo sistema de segregación racial.

Su organización y otras similares están inmersas en una batalla junto a centenares de vecinos anónimos para lograr que el barrio sea clasificado como patrimonio monumental nacional.

"Somos una comunidad y es la historia de todos lo que está en Bo-Kaap (...). Las autoridades lo saben, las constructoras lo saben y conseguir la protección como patrimonio significa que no podrán hacer lo que quieran, por eso venimos luchando", agregó Shaboodien.

La campaña por la protección del barrio se recrudeció este 2018, con protestas en las calles para no dejar pasar a las grúas y denuncias judiciales para paralizar la construcción de los nuevos apartamentos de alto coste.

En noviembre, los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes dejaron amargas escenas de ancianas por los suelos, arrestos y lanzamiento de granadas aturdidoras.

La opinión pública sudafricana giró entonces la vista hacia el conflicto de Bo-Kaap y las tornas empezaron a cambiar.

Los vecinos consiguieron una orden judicial que impide que las grúas pasen por el barrio hasta finales de enero y empezaron a aparecer las primeras promesas políticas.

El pasado lunes, desde el Gobierno central, el ministro de Cultura, Nathi Mthethwa, afirmó que en enero comenzará el proceso para declarar Bo-Kaap monumento nacional y que pedirán también que la UNESCO examine el caso.

"No creo que ninguna persona sensata se oponga. Será beneficioso para la sociedad", afirmó Mthethwa, durante un acto con los vecinos en una escuela del barrio.

Asimismo, el Ayuntamiento -que cambió de líderes en noviembre por la salida forzada de la antigua alcaldesa, Patricia de Lille- ha anunciado un proceso de audiencias públicas para proteger Bo-Kaap.

"Todo esto no significa que lo que ya se está construyendo pare, solo que en el futuro estaríamos protegidos", puntualizó a Efe Shaboodien.

Por ello, los vecinos seguirán trabajando y yendo a los tribunales para detener cualquier plan que amenace el espíritu de Bo-Kaap, empezando por el edificio que les sacó a las calles, cuya construcción consideran ilegal, según explicó Shaboodien, ya que el terreno fue vendido por el Ayuntamiento "a espaldas" de la gente.

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