Los cierres retornan a la industria en España en 2018
Los anuncios de industrias que echan el cierre en España han ocupado gran parte de 2018, año en el que[…]
Los anuncios de industrias que echan el cierre en España han ocupado gran parte de 2018, año en el que grandes grupos empresariales se han replanteado su actividad en el país empujados por los cambios tecnológicos y la falta de competitividad, derivada en algunos casos del coste de la energía.
La planta de Siemens Gamesa en Miranda de Ebro (Burgos) ha sido una de las damnificadas, al decidir el fabricante de aerogeneradores cerrar sus instalaciones en la localidad.
En pleno retorno de la inversión en renovables en España, con 5.000 megavatios (MW) eólicos por instalar antes del 31 de diciembre de 2019 procedentes de las últimas subastas, Siemens Gamesa alegó, como motivo para cerrar la factoría, su falta de capacidad para fabricar las nuevas palas de mayor tamaño que demanda el mercado.
Creada hace diecinueve años para producir palas de 25 metros y ampliada luego para fabricarlas de 40, sus instalaciones eran insuficientes para producir las de 60 metros que se venden actualmente.
En esa fábrica trabajaban 134 empleados, de los que 32 fueron recolocados en otras fábricas fuera de la localidad.
Otro fabricante de aerogeneradores, el danés Vestas, también decidía en este 2018 clausurar sus instalaciones en Villadangos del Páramo (León) y presentar un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción, aunque en este caso se ha encontrado a un inversor para quedarse con la planta, el grupo español Network Steel, en la que invertirá entre 70 y 110 millones.
Sus previsiones son crear inicialmente 200 empleos, que con el tiempo se elevarían a 350, y tendrán prioridad los antiguos empleados de Vestas en la localidad donde la fábrica operó durante doce años y donde contaba con 370 puestos de trabajo fijos y 120 eventuales.
Otra empresa, esta vez del sector del aluminio, la multinacional estadounidense Alcoa, anunció en 2018 el cierre de sus fábricas en Avilés (Asturias) y La Coruña, que emplean en total 686 trabajadores directos -317 en Avilés y 369 en La Coruña-.
Alcoa, que sólo mantendrá en España la fábrica que tiene en San Cibrao (Lugo), alegó que esos dos centros de trabajo eran los menos productivos del grupo y que el elevado precio de las materias primas y el coste de la energía les generaban pérdidas.
Ahora, mientras se negocia un ERE extintivo, se busca una salida para esas fábricas a través de su venta, que Alcoa inicialmente veía imposible, pero que últimamente se aviene a estudiar, siempre que las propuestas sean sólidas y viables.
Un inversor también se busca para el astillero La Naval, de Sestao (Vizcaya), en fase de liquidación y con un ERE de extinción de contratos que dejará sin empleo a sus 177 trabajadores.
La cementera Cemex también ha anunciado en 2018 el cierre de sus plantas en Gádor (Almería) y Lloseta (Baleares), que emplean a 200 trabajadores, aunque finalmente no ha presentado el ERE extintivo, mientras se negocian alternativas para el mantenimiento industrial.
Cemex, que emplea a cerca de mil trabajadores en España, justificó los cierres por la situación del sector y la nueva regulación europea sobre los derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) a partir de 2020.
El carbón es otros de los sectores que se está viendo abocado a cierres, tanto de explotaciones mineras como de centrales de generación eléctrica que emplean ese mineral.
La obligación comunitaria de que las empresas mineras devolvieran las ayudas para poder seguir operando a partir del 1 de enero de 2019 ha llevado al cierre de las explotaciones, ante lo cual se ha firmado un acuerdo para el desarrollo de las comarcas mineras hasta 2027, dotado con 250 millones de euros en los cinco primeros años.
Al finalizar 2017, según los últimos datos hechos públicos por la patronal Carbunión, ya sólo había ocho explotaciones de carbón abiertas en España, con 1.592 trabajadores directos y 605 de contratas, y las ayudas se habían reducido drásticamente a 1,3 millones en 2017 desde los 25,7 millones de 2016.
La lucha contra el cambio climático también se está llevando por delante a las centrales térmicas de carbón y hasta la fecha sólo han hecho las adaptaciones medioambientales para poder seguir funcionando a partir de junio de 2020 cinco de las catorce que hay en España, con lo que cerrarían nueve.