Las criptomonedas complican todavía más los procesos de divorcio
Monedas virtuales como el bitcoin y el ethereum son un nuevo desafío para los abogados británicos en tanto abundan en[…]
Monedas virtuales como el bitcoin y el ethereum son un nuevo desafío para los abogados británicos en tanto abundan en volatilidad y sigilo, rasgos que prolongan el proceso ya doloroso de dividir los activos de una pareja. La creciente popularidad del bitcoin y, al menos durante un tiempo, su constante revalorización hacen que en cada vez más separaciones aparezca esa moneda difícil de rastrear y cotizar.
Aunque en un divorcio las partes están obligadas a divulgar todos sus activos, el carácter anónimo de las criptomonedas puede convertirlas en un refugio seguro para cónyuges que desean ocultar su dinero de una pareja en conflicto. «En muchos divorcios, un cónyuge busca una olla de oro que no existe. Pero con las criptomonedas, es posible que sí exista», declara en una entrevista Toby Yerburgh, director de Derecho de Familia en Collyer Bristow, quien agrega que comenzó a recibir casos en los que a las partes les preocupaban los bitcoins escondidos desde que la moneda se hizo más conocida el año pasado.
Forenses digitales para divorcios del siglo XXI
Si una de las partes decide no divulgar o presentar evidencias de sus tenencias, el proceso de divorcio se encarece y consume más tiempo, y podría pasar que el otro cónyuge no obtenga una parte justa de los activos. Esto puede llegar a ser mucho dinero en el Reino Unido, que tiene la reputación de ser un lugar más comprensivo para los divorcios donde hay mucho en juego, porque generalmente los jueces ordenan dividir los activos en mitades iguales porque les dan el mismo peso al trabajo de un generador de riqueza y al cónyuge.
Las criptomonedas cotizadas en una bolsa online o compradas con fondos de una cuenta bancaria pueden resultar más fáciles de rastrear y cotizar. Pero si se retiran de Internet por ejemplo, si alguien transfiere su billetera digital a un pen drive, esto se vuelve más difícil. En ese caso, se puede traer a un experto forense digital para revisar el email del cónyuge y determinar qué transacciones se realizaron. Este es un proceso lento que puede costar miles de libras esterlinas. A veces más de lo que vale la propia moneda.
¿Cómo tasar con una volatilidad alta?
Las criptomonedas también plantean el problema de la tasación. En diciembre, el bitcoin llegó a cotizar a casi 20.000 dólares americanos. Y menos de dos meses después había caído a cerca de los 6.000. Esa volatilidad dificulta determinar su valor en tanto el precio puede oscilar muchísimo en el transcurso de un divorcio.
Además, los métodos tradicionales de los tribunales para obtener activos, como la emisión de mandatos judiciales, pueden resultar difíciles de aplicar a las criptomonedas. «Los tribunales no tienen el poder para lidiar con el desafío al que se enfrentan», afirma Vandana Chitroda, socia de Royds Withy King. «El tribunal puede emitir un mandato que abarque todo el mundo, pero no sirve de nada si no hay una autoridad centralizada para aplicarlo».