La abarca es mucho más que un calzado para Menorca
Las abarcas han pasado de ser el calzado tradicional del campo menorquín a uno de los elementos más representativos de[…]
Las abarcas han pasado de ser el calzado tradicional del campo menorquín a uno de los elementos más representativos de la isla, uno de los recuerdos más apreciados por el turista y uno de los productos de mayor exportación.
A pesar de su confección ha evolucionado con el paso del tiempo y que a la abarca se han incorporado diferentes materiales, la mayoría de las empresas que se dedican a su fabricación continúa optando por llevar a cabo parte de la elaboración de manera artesanal, aunque todavía quedan algunos fabricantes que las producen totalmente a mano.
Según explica Aina Pons, una de las responsables de la empresa de abarcas MIBO, el primer paso es cortar el cuero a máquina, para después pegarlo al forro con la ayuda de una prensa.
Posteriormente, se lleva a cabo el pespunte, con el fin de recortar el material sobrante.
El zapato pasa entonces a la horma, donde se le aplica calor y se le coloca la parte de atrás, que va sujeta al tobillo.
Por último, vuelve a pasar por un horno para que quede adherida la plantilla con la suela.
Con el rascado se consigue su característico acabado final.
Mediante este proceso, y en una fábrica con una veintena de trabajadores, como es el caso de MIBO, se llegan a producir unos 600 pares de abarcas al día.
El 40 por ciento de la producción se queda en Menorca, el 10 por ciento se reparte por la Península, mientras que el 50 por ciento restante se exporta a Australia, Inglaterra, Estados Unidos, y países de Sudamérica, indica Aina Pons.
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