La banca se plantea trocear Isolux

La cuenta atrás para la liquidación de Isolux ya ha comenzado. La duda es sí será solo parcial o, por el contrario, desaparecerá la compañía tal como se la conoce hoy. Los representantes de los grandes bancos españoles -salvo el BBVA- que son, a la vez, acreedores y principales accionistas de la multinacional se están planteando «seriamente» la posibilidad de trocearla para vender sus activos que sean rentables al mejor postor y, con ello, recuperar parte de lo que se les adeuda, según fuentes del sector.

La decisión no está tomada aún pero es una de las opciones que ha cobrado más fuerza en las últimas horas tras confirmarse este martes que la compañía pedirá el concurso voluntario de acreedores, después de pasar tres meses en la fase previa a esa declaración de quiebra técnica. En todo ese tiempo el consejo de administración se ha mostrado incapaz de convencer a la banca para aportar más fondos, en torno a 400 millones para cubrir las necesidades de liquidez a corto y medio plazo: proveeedores, contratos en ejecución y los dos ERE ya en marcha.

En esta tesitura, y tras aprobar la solicitud formal de concurso ante los juzgados de lo mercantil de Madrid, sus seis miembros encabezados por Nemesio Fernández Cuesta presentaron también este martes la dimisión. Precisamente el presidente fue nombrado hace un año con la anuencia de las principales entidades, con CaixaBank a la cabeza.

El banco catalán se convirtió en julio de de 2016 en el primer socio de Isolux, con el 15% del capital. Fue tras la reestructuración forzosa de la deuda del grupo constructor, con el canje de 2.365 millones de euros en créditos por títulos y la asunción de otros 696 millones en avales, solución aceptada por una veintena de entidades privadas y públicas -el Instituto de Crédito Oficial (ICO) prestó también 64 millones-.

A cambio se hicieron con el 94,5% del capital de Isolux junto a los bonistas, dejando el resto a los antiguos socios con Luis Delso a la cabeza. El Santander quedó como segundo accionista (9,6%) -luego vendería su parte con pérdidas a Goldman Sachs, pero mantiene 214 millones de riesgo a través del Popular entre créditos y avales-, seguido entre Bankia (6,5%) y Banco Sabadell (4,2%).

Intento frustrado  

Al no encontrar inversores externos, Fernández Cuesta quiso convencer a los principales bancos (el llamado G5) de que asumieran un nuevo rescate, renunciando a los avales que habían recibido tras la reestructuración. Pero el Santander se negó en varias ocasiones (la primera en enero) a asumir mayores costes (en su caso habrían sido 195 millones), y también a suscribir nuevos créditos para otorgar liquidez.

El resto de los grandes bancos decidieron que, sin el apoyo del Santander, ellos tampoco aceptarían más riesgos y eso precipitó que Isolux se encaminará hacia el concurso. Su ya expresidente mostró este martes su disgusto, ante la junta de accionistas que debía ratificar sus cuentas de 2016, por la «desvinculación por sorpresa» de uno de los bancos acreedores, en referencia velada a la entidad que dirige Ana Botín.

No obstante, se mostró confiado en que alguna de las seis ofertas recibidas por algunos negocios de construcción e ingeniería «permitirán la pervivencia de la actividad empresarial» y también de parte del empleo. El concurso afecta a siete empresas del grupo -incluida la matriz Isolux Corsán- que suman 1.992 empleados, de ellos 1.108 en España.

Con una deuda financiera de 1.270 millones y otros 405 millones pendientes con proveedores, desde UGT temen un ajuste de entre el 70% y el 80% de esa plantilla, entre 1.400 y 1.600 personas. En CC OO, por su parte, pedirán que el Gobierno intervenga para minimizar el impacto.     

La conocida firma catalana de embutidos Casademont presentó el lunes la declaración voluntaria de concurso de acreedores en los juzgados de Girona, al ser incapaz de afrontar una deuda de 25 millones de euros, de los que 15 corresponden a la banca y otros ocho millones a los proveedores. Sus ventas, además, han caído más de un 40% desde 2011 hasta quedar en menos de 43 millones, al tiempo que el encarecimiento del cerdo, la principal materia prima de sus productos, ha elevado sus costes.

Cuenta, no obstante, con una oferta vinculante de compra del grupo aragonés Piensos Costa, interesado en hacerse con la unidad productiva de la empresa y con el compromiso de mantener la totalidad de la plantilla, que cuenta con 200 empleados. La decisión última, sin embargo, corresponde al juez de lo mercantil que tramitará este procedimiento y que decidirá finalmente si se acepta la propuesta o bien saca la compañía a subasta pública, con prioridad para los acreedores.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines

También en nuestro canal de Whatsapp