La UE sella sus líneas rojas del 'brexit' con una defensa cerrada de los afectados
Bruselas prevé que la negociación podría comenzar la semana del 19 de junio, después de que los británicos elijan a su 'premier' en las urnas
La UE para los 27 y los 27 para la UE. «Será difícil, habrá momentos de tensión, pero estamos preparados», proclamó Michel Barnier, el ayer designado de forma oficial negociador jefe de la UE. Llega el 'Brexit', bienvenidos a la madre de todas las negociaciones diplomáticas. Las etapas se van quemando y la de ayer fue clave desde el punto de vista comunitario. El Consejo dio la luz verde definitiva a sus líneas rojas de cara a una negociación que podría comenzar el 19 de junio, después de que el día 8 del mes próximo los británicos decidan en las urnas quién quieren que lidere el traumático divorcio del club de clubes, una desconexión que se producirá a las 00.01 horas del 30 de marzo de 2019.
Lo que ayer hicieron los ministros en el Consejo de Asuntos Generales fue ratificar las 'guidelines' que el 31 de marzo trazó el equipo del presidente del Consejo, Donald Tusk. Luego fueron avaladas por los jefes de Estado y de gobierno de los 27 el 29 de abril y días después, el 3 de mayo, fueron perfiladas por la Comisión Europea, que ayer presentó su informe definitivo a las capitales. Los países dieron el 'ok' definitivo a un texto que presenta pequeñas modificaciones y todas con un nexo en común: buscar a toda costa la máxima protección de los derechos que puedan verse afectados por el 'Brexit' -se estima que 3,2 millones de europeos están en suelo británico y 1,3 millones de británicos en territorio UE-.
Capítulos como la protección laboral, sanitaria o educativa. Asuntos básicos y esenciales sobre los que no debería haber ningún problema si impera la cordura entre ambos bloques porque, como explican medios diplomáticos, «los ciudadanos no tienen la culpa de un lío en el que han sido metidos por la irresponsabilidad de determinados políticos».
El inicio de la negociación estará centrado en pactar las claves del divorcio y aquí se han estipulado tres grandes prioridades: los derechos de los ciudadanos, qué ocurre con Irlanda e Irlanda del Norte y la factura a pagar por Reino Unido, el gran caballo de batalla que puede hacer saltar por los aires la negociación. Hasta que esto no se solucione, recalcaron ayer fuentes comunitarias, no comenzarán a hablar del futuro acuerdo comercial entre ambos bloques, la gran obsesión de Londres.
Factura tomada a risa
De momento, la Comisión, presionada por Francia y Alemania, ya ha filtrado la cifra de 100.000 millones de euros, una factura que en Reino Unido se han tomado poco menos que a risa. De hecho, la primera ministra, Theresa May, ha abrazado la teoría del eurófobo del UKIP Nigel Farage para asegurar que es la UE la que debe pagar a Londres y no al revés. Es posible que haya hecho esta afirmación al calor de la campaña electoral, pero es tan irreal como las mentiras que en su día usó Farage para que el 'Brexit' triunfase en el referéndum del 23 de junio pasado.
Respecto a los cantos de sirena que llegan desde el otro lado del canal sobre una ruptura de las negociaciones, Barnier recalcó ante la prensa que «no puedo imaginar ese escenario porque no es mi opción» y exigió «a todo el mundo que explique con claridad cuáles son las consecuencias de que no haya acuerdo».