¿Dónde me recomiendan invertir en fondos mixtos o de renta variable?

Los fondos y las acciones no tienen por qué ser dos opciones excluyentes. En una cartera de cierto volumen patrimonial, se puede contar tanto con acciones como con fondos que se complementen En una cartera bien diversificada las dos alternativas pueden aportar valor si la selección de productos es la adecuada.

T. C. invierte en Bolsa y ahora quiere hacerlo en fondos de inversión pero duda si invertir en fondos mixtos o en fondos de renta variable y pregunta a nuestros expertos qué le recomiendan. 

Mar Barrero, analista financiero de Profim, Asesores Patrimoniales EAFI, le responde. En nuestra opinión, los fondos y las acciones no tienen por qué ser dos opciones excluyentes. En una cartera de cierto volumen patrimonial, se puede contar tanto con acciones como con fondos que se complementen. Se podría, por ejemplo, invertir directamente en Bolsa española y, al mismo tiempo, diversificar internacionalmente a través de los fondos de inversión por la sencillez de su operativa, el ahorro de costes que supone poder acceder a numerosos mercados, sectores o compañías con un solo producto y por la ventaja que supone ir de la mano de gestores de reputada experiencia que cuentan con grandes equipos de análisis. Tampoco pensamos que sean incompatibles los fondos mixtos y los fondos puros de Bolsa. Al contrario, en una cartera bien diversificada las dos alternativas pueden aportar valor si la selección de productos es la adecuada.

El optar por una u otra modalidad dependerá del volumen que se desee invertir y el riesgo que se esté dispuesto a asumir.

Si el volumen a invertir no es muy elevado (inferior a 10.000 euros), lo más indicado sería decantarse por fondos mixtos globales, que cuenten con una gestión activa y flexible. Este tipo de fondos ya diversifican su propio patrimonio con distintas emisiones de deuda y acciones, por lo que con un solo producto se estará accediendo a multitud de activos y mercados.

En carteras de mayor volumen patrimonial o si se es un inversor arriesgado -aquel que no teme asumir, en un momento determinado, pérdidas elevadas con el objetivo de conseguir rentabilidades más altas cuando los mercados evolucionan favorablemente-, lo propio sería decantarse por fondos puros de Bolsa (aquellos que destinan el cien por cien de sus activos a la compra de empresas cotizadas). 

En el entorno actual macroeconómico, caracterizado por un bajo crecimiento, una baja inflación y unos bajos tipos de interés -y teniendo en cuenta que no hay gangas en las Bolsas y que los resultados empresariales no mejoran al ritmo que se desea-, consideramos que los fondos de renta variable que presentan un mayor atractivo son aquellos que se centran en empresas de calidad, que están ubicadas en países desarrollados. Es decir, compañías que en un contexto de bajo crecimiento económico tengan un buen equipo directivo de gestión, generen flujos de caja positivos y constantes y, por supuesto, premien a sus accionistas: bien recomprando acciones de la misma empresa (a día de hoy es la principal fuerza compradora de compañías del S&P 500) o bien pagando dividendos.

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