La elite de Davos busca equilibrar la globalización con la inclusión social
Políticos, empresarios y gobernadores de bancos centrales abordan a partir de mañana vías para reforzar el crecimiento, reformar el capitalismo[…]
Políticos, empresarios y gobernadores de bancos centrales abordan a partir de mañana vías para reforzar el crecimiento, reformar el capitalismo de mercado y prepararse para la cuarta revolución industrial, sin dejar atrás a los ciudadanos en un mundo cada vez más globalizado.
El Foro Económico Mundial, que arranca este martes en la estación alpina de Davos, reunirá a unos 40 jefes de Estado y de Gobierno entre una cifra récord de 3.000 participantes de los ámbitos de la política, la cultura, la economía y la sociedad civil para analizar el "liderazgo responsable y receptivo" en el contexto actual.
Desde que se celebrara este encuentro la última vez hace un año, la economía global está mejor en la mayoría de los países, el temor a la desaceleración de China ha disminuido, los mercados ya no sufren la volatilidad conocida en anteriores años y el precio del crudo se ha estabilizado.
Sin embargo, las protestas el año pasado en las calles europeas contra acuerdos comerciales de calado reflejan el descontento de la sociedad con la globalización y sus consecuencias, pero también con la incapacidad de los políticos de dar respuestas a sus temores.
El voto a favor del "Brexit" y la victoria del presidente electo de EEUU, Donald Trump, quien ha defendido un mayor proteccionismo en lo comercial y empresarial, son solo algunas manifestaciones de esa expresión, en la que el populismo ha encontrado un terreno fértil.
El tema central de Davos tiene en cuenta que "el mundo a nuestro alrededor está cambiando a una velocidad sin precedentes", ha dicho el presidente y fundador del Foro, Klaus Schwab.
Estos cambios transforman el modelo tradicional de sociedad y generan incertidumbre en las personas, que incluso se sienten "amenazadas" por el impacto que tiene esta evolución en la economía, el empleo y la estabilidad social.
Esto crea "un sentimiento de ansiedad" y un "nuevo tipo de populismo", sostiene el profesor alemán, que "obliga a los líderes políticos y económicos a tener que demostrar a los ciudadanos que todos pueden beneficiarse en esta sociedad".
La organización internacional Oxfam ha advertido hoy que solo ocho personas acumulan la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, es decir 3.600 millones de personas.
Se trata de Bill Gates, de Microsoft; Amancio Ortega, de Inditex; Warren Buffett, mayor accionista de Berkshire Hathaway; Carlos Slim, propietario del Grupo Carso; Jeff Bezos, de Amazon; Mark Zuckerberg, de Facebook; Larry Ellison, de Oracle; y Michael Bloomberg, de la agencia de información económica y financiera Bloomberg.
Los líderes, empresarios y responsables de instituciones económicas internacionales abordarán, en 400 sesiones de debate, precisamente cómo reforzar el crecimiento global sin dejar atrás a los ciudadanos, reformar el capitalismo de mercado sin cerrar las economías al mundo y fomentando la inclusión social, prepararse para la cuarta revolución industrial y redefinir la cooperación global.
En opinión de Schwab, todo enfoque simplista, es decir populista, a la agenda global está destinado al fracaso.
Para tratar de dar algunas respuestas a las inquietudes de los ciudadanos, Davos, considerado un laboratorio de ideas de las personalidades más influyentes del mundo, incluye paneles como el fomento de la inclusión y la competitividad, el futuro del bienestar o la gobernanza de la globalización.
Pero probablemente las incertidumbres acerca de la dirección que tomará EEUU una vez Trump esté en la Casa Blanca tras la ceremonia de inauguración el día 20, ocupen buena parte de los debates.
También el futuro de la Unión Europea (UE): La primera ministra británica, Theresa May, podrá explicar por primera vez a la selecta audiencia de Davos sus planes para negociar el "Brexit".
Significativo es en todo este contexto que el presidente chino, Xi Jinping, tome la palabra mañana para inaugurar el Foro.
Se trata del primer jefe de Estado de China en acudir a la localidad alpina y supone la plataforma perfecta para que Pekín pueda reivindicar su sitio en el mundo ante el repliegue comercial de EEUU y una UE muy centrada en los problemas internos.