Draghi desoye las duras críticas alemanas y augura un largo periodo de estímulos

El presidente del BCE elude valorar el impacto de Trump y tras defender el «éxito» de su política pide «no relajarse por las incertidumbres globales»

Respondió a las renovadas andanadas alemanas con la frialdad y la firmeza que le caracterizan. Berlín ha recrudecido su asedio contra Mario Draghi, pero el presidente del BCE ni se inmuto. El Consejo de Gobierno del BCE mantuvo este jueves los tipos de interés en el histórico 0%, la facilidad de depósito en el -0,4% y el programa de compras mensuales en 60.000 millones hasta finales de 2017. «No hemos discutido la reducción de los estímulos», zanjó.

Larga vida a 'Super Mario'. Que si Alemania, que si Donald Trump, que si el renovado desafío del 'Brexit'... El mundo corre a velocidad de vértigo huyendo de esta terrible sensación de caos. Y el mundo volvió a pararse este jueves para mirar a Fráncfort y escuchar a Draghi. «Las cosas mejoran pero no podemos relajarnos por los riesgos globales», advirtió. «Paciencia, tengan paciencia», sugirió.

La primera reunión de 2017 del sanedrín del Eurobanco se produjo condicionada por varios y relevantes factores económicos y geopolíticos. Primero, por los datos de inflación del pasado diciembre, que escaló hasta el 1,1% en la Eurozona (su nivel más alto en tres años) y se disparó hasta el 1,7% en Alemania, lo que ha provocado la enésima rebelión en contra de Draghi en un año electoral clave para los conservadores de Merkel.

Segundo, porque Londres confirmó el martes que el 'Brexit' será feroz, y tercero, porque hoy, Trump será proclamado como nuevo jefe del mundo y con él, una política expansionista en lo fiscal y proteccionista en lo comercial que tendrá efectos impredecibles a nivel global con una Reserva Federal estadounidense que vaticina continuas subidas de tipos hasta alcanzar el 3% en 2019.

Fue interpelado en varias ocasiones por ambos fenómenos y siempre rehuyó el tú a tú. «Prefiero valorar los hechos que las declaraciones», recalcó sugiriendo que quizá, el Trump presidente nada tenga que ver con el Trump tuitero. Lo que sí recordó es que «tanto en el G-20 como en el G-7 hay un fuerte consenso para abstenerse de devaluaciones competitivas». Respecto al 'Brexit', más de lo mismo: «Todo dependerá de la negociación, aún es muy pronto».

Inflación al alza este año

Más allá de las incertidumbres geopolíticas, la clave de este jueves era monetaria, cómo iba a reaccionar el BCE a la inflación de diciembre y por ende, a las fuertes presiones con acento alemán para empezar a retroceder posiciones. En diciembre, el Consejo de Gobierno acordó bajar de 80.000 a 60.000 millones las compras de activos mensuales ampliándolas nueve meses, hasta finales de 2017.

El debate fue mantener 80.000 seis meses o hacerlo durante nueve pero bajando la cantidad a 60.000. Ganó esta segundo opción, pero hubo «algunos gobernadores» que no apoyaron ninguna opción por estar en contra de esta política. No se sabe quién, pero Alemania lideró el grupo.

Aunque como desveló Draghi «no se debatió» sobre la retirada de los estímulos y ratificó que los tipos de interés seguirán a este nivel «o incluso más bajos» durante un largo periodo de tiempo, hasta que los objetivos del BCE se cumplan (que la inflación esté por debajo pero cerca del 2% de forma estable).

Respecto a la inflación, admitió que los precios del petróleo están provocando considerables subidas al alza, pero que la inflación subyacente (la sana, la que excluye energía y productos no elaborados) no muestra signos de mejoría y mientras no lo haga de «forma estable y sostenida en el tiempo, nada cambiará», apostilló.

En este sentido avanzó que durante el segundo y el tercer trimestre, la inflación será mayor de lo previsto, pero lo relevante, matizó, serán los efectos de segunda generación, cómo se trasladará este incremento a los salarios y a la economía real. «Tengan paciencia. Para que los tipos vuelvan a subir, ahora deben estar bajos. Toda la Eurozona se está beneficiando del éxito de nuestras políticas, incluidos los alemanes», proclamó, llegando incluso a apropiarse de los 4,5 millones de empleos que ha creado la Eurozona en los últimos años.

Como ya es tradicional, el banquero italiano cerró su intervención dando el enésimo palo a los países por su inacción política. Recordó que con el BCE por sí solo no basta y les instó a «impulsar reformas estructurales y apuesten por políticas presupuestarias y fiscales más proclives al crecimiento y a la creación de empleo».

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