La Eurocámara redobla su presión y exige por unanimidad la dimisión de Dijsselbloem
El Parlamento carece de poder para provocar el cese del presidente del Eurogrupo por sus críticas a los países del Sur
El futuro del holandés Jeroen Dijsselbloem como presidente del consejo de ministros de Finanzas del euro se ha adentrado en una callejón con una única salida: su marcha del Eurogrupo. Sus duras críticas acusando a los países del Sur de gastarse la ayuda recibida «en alcohol y mujeres» han cavado su tumba política en la UE, su gran objetivo personal tras la debacle de los socialdemócratas en las elecciones holandesas del día 15 de marzo (pasaron de 38 a 9 escaños). Y si tenía alguna duda, el Parlamento Europeo se las disipó este lunes todas de golpe pidiendo su dimisión al inicio del pleno de Estrasburgo. Hubo hasta abucheos.
Al César lo que del César y al holandés sí hay que reconocerle que lo logrado este lunes a media tarde en la Eurocámara no está al alcance de muchos. Poner de acuerdo a un arco político tan diverso es poco menos que un imposible y el aún ministro de Finanzas en funciones de los Países Bajos hizo pleno. La institución, «por unanimidad», le trasladará su malestar por su actitud, como informó el presidente, Antonio Tajani, quien informó al inicio de la sesión de que Jeroen Dijsselbloem se había negado a comparecer esta semana para participar en un debate sobre Grecia. Tajani trasladó la invitación por carta la semana pasada y también por carta, el holandés se disculpó diciendo que tenía la agenda completa. «Cuando uno pide sacrificios tan grandes al pueblo también debe aceptar rendir cuentas ante los representantes de esos ciudadanos», criticó Tajani.
Era algo así como una 'invitación-trampa'. Hacerlo por carta, obligaba a una contestación por carta. Es decir, querían que se retratase y lo hizo. El debate sobre Grecia (estaba pendiente) era la excusa perfecta para que todos los eurodiputados, sobre todo los del Sur, pudieran saldar cuentas con un presidente del Eurogrupo que temiéndose la encerrona, se escudó en su agenda para dar largas al Legislativo comunitario. En sus intervenciones iniciales, los portavoces de los principales grupos políticos arremetieron con dureza contra él y pidieron su dimisión. «No tiene catadura para ser el presidente del Eurogrupo», criticó Gianni Pittella, líder de los socialdemócratas, la familia política europea del holandés. Ni lo suyos le quieren. Este viernes, hay Eurogrupo en Malta y allí, Dijsselbloem deberá dar la cara.